L a humanidad se expande más allá de los límites de la Tierra, descubriendo nuevos planetas y fundando colonias a lo largo y ancho de la galaxia. Uno de esos descubrimientos es Pandora, un mundo virgen y cargado de recursos naturales, por lo que se convierte en un destino muy apetecible para la humanidad.
Pero desgraciadamente, como ocurre siempre en estos ambientes tan relajados, los que se asientan en el planeta no tardan en abandonarse a la mala vida, asentándose muy pronto el caos y la destrucción. Lo que en principio debería ser una raza unida en búsqueda de nuevos recursos naturales se acaba convirtiendo en un grupo de facciones con claras diferencias entre ellas.
Llegamos a un mundo post-apocalíptico y lleno de mercenarios, asaltantes y criaturas de todo tipo. Territorios cargados de grandes y peligrosos enemigos, y de pueblos construidos a base de restos de materiales. Viajamos todos en una furgoneta, al llegar a nuestro destino, nos pregunta quién se va a quedar en aquella parada, eligiendo entre Mordecai, Lilith, Brick o Roland. Nuestra selección se convertirá en el que controlaremos a partir de ese punto. Cada uno tiene habilidades propias y particulares, además de ser expertos y utilizar distintos tipos de armas, por lo que deberemos pensar minuciosamente a quién queremos encarnar.
Jugabilidad
Empezaremos nuestra partida guiados por un pequeño robot, que nos presentará todas las habilidades y características que tenemos a nuestra disposición. Esta sección hace veces de tutorial, y se nos muestra cómo saltar, agacharnos, disparar y recoger objetos del escenario. Es muy sencillo y no tendremos ningún problema para adaptarnos con nuestro personaje y convertirlo en una extensión virtual de nosotros mismos.
Gráficos
Estamos ante un título cargado de color, por una ciudad técnica de cel-shading, en el que todo un planeta está a nuestra disposición, con infinidad de recovecos por investigar y explorar. Firme en todo momento, las formas relativamente sencillas del entorno se compensan con la complejidad de las construcciones humanas.
Es una bella dicotomía entre el entorno natural propio del planeta Pandora y las edificaciones que han ido creando los seres humanos en un territorio que podría haber sido cualquier cosa, pero que poco a poco ha ido cayendo en la decadencia total y absoluta. D
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