Con las garras bien afiladas el Loyola dio sus zarpazos de muerte al aniquilar a los otros equipos, en una final de infarto
Mil emociones en un solo día. Sudor, aliento, lágrimas y sangre fue el saldo que dejó la final de la segunda temporada del Desafío X-Treme 2009, realizaba el sábado pasado en el Centro de Liderazgo y Transformación Cultural, El Laurel.
Pero sólo a los más feroces les valió doble el esfuerzo, pues llegaron al primer lugar con un marcador privilegiado, pero más que eso con un desempeño impresionante a lo largo de la competencia en sus distintos retos. Hablamos de Winifred Medina y Joshua Lacayo, del Instituto Loyola.
Todos los equipos creyeron haber pasado de todo. El azote de las aguas del Cocibolca, la furia del Cerro Negro, las sorpresas en la pista Los Chilamates, la adrenalina de Montibelli y la presión del imponente Mombacho. Sin embargo nada ni nadie los había preparado para ésto, un circuito extremo en El Laurel-Pueblo Viejo, que pondría a prueba no sólo sus facultades físicas o deportivas, si no también su confianza, fortaleza, compañerismo y corazón de lucha.
Algunos salieron bien librados, otros desearían volver a intentar. Ahora Los Lobos, Los Tiburones, Los Pumas, Los Gladiadores y Los Escorpiones, sin duda alguna, aprendieron que un verdadero desafío se enfrenta en equipo.
Choque de titanes
La batalla por los 50 puntos se libró en El Laurel. Todo el lugar se estremeció con la presencia de los cinco equipos x-tremos y su euforia por el primer lugar. El cielo se tornó gris, el clima se templó y la ansiedad aumentó a mil por segundo.
Luego de realizar la primera carrera de relevos por diez puntos, en la que el CCA se los llevó en el saco, cada equipo avanzó entre los cafetales hasta llegar al segundo punto. Una pared de madera de más de 15 metros de altura que los retaba a escalarla.
Después de recibir las indicaciones por parte de los instructores, los cinco equipos se dispusieron a subir, ayudados solamente, de sus manos, sus piernas y el coraje que lograran reunir para llegar hasta la cima.
En esta primera fase, Los Lobos del Loyola sacaron las garras y demostraron su agilidad. Lástima que en esta etapa, Alejandra del Teresiano, Jennifer del Latinoamericano y Teresa del CCA tuvieran que retirarse de la competencia luego de reiterados intentos fallidos por escalar la pared. El miedo, la inseguridad y los nervios fueron sus peores enemigos.
El segundo punto era ideal para sacarle el corazón a cualquiera. Se trata del temido Temblómetro, un poste de madera de más de 20 metros con una base en la cima que sirve de trampolín para llegar a la meta: un trapecio suspendido en el aire a esas alturas y a un metro de distancia del poste.
Este quizá fue el reto que dejó sin respiración tanto a los numerosos espectadores que llegaron a apoyar a sus equipos, como a los competidores, pero sobre todo a los chicos que tenían como meta colgarse del trapecio por unos minutos para alcanzar el puntaje máximo.
Evenor, Henry y Joshua lo intentaron y al menos rozaron el trapecio, pero Alex, el escorpión del Boanerges, fue neutralizado en su propio veneno por los nervios, la presión o el miedo y luego de un rato, media hora, tuvo que desistir, sin embargo se le reconoce el valor de permanecer tanto tiempo en el poste. Solo uno lo logró, aquí los aplausos son para Alberto Guadamuz, el gladiador del Latinoamericano, quien sin duda fue uno de los muchachos que verdaderamente puso el corazón por su equipo y su colegio en todos los retos.
Pero las chicas no se quedan atrás y para igualar esfuerzos, les llegó el turno a ellas. Con tan sólo recobrar el aliento después de ver como sus compañeros se lanzaban al vacío y dar media vuelta, podían apreciar el coloso de madera vestido de verde que parecía abrazarlas con sus enormes ramas.
Debían escalar la Ceiba, el imponente árbol condicionado con unas cuantas grapas para escalarla hasta llegar a la caseta en el punto más alto. Las muchachas salieron bien libradas de este reto y alcanzaron tiempos de rapidez impresionantes, que las pusieron hombro a hombro en este tramo de la competencia.
Winnifred tenía sus garras afiladísimas y las utilizó a la perfección para escalar ágil y rápidamente, Roxana asombró con su seguridad al escalar, al igual que Jennifer quien venció su miedo a las alturas, seguida de Alejandra y Teresa.
Y para cerrar con broche de oro, no podría faltar una etapa que pusiera a prueba el conocimiento, así que las parejas se dispusieron a resolver un examen de lógica y cultura general mientras recobraban el aliento y secaban el sudor que goteaba de sus frentes. Esta vez les fue bien al CCA. Al resto de equipos nada que ver. Todos quedaron con menos seis. Así esta temporada llegó a su fin.
Ahora la pregunta es… ¿Será más fuerte la furia de los Lobos del Loyola o la rabia de los Panteras del Notre Dame por ganar? Eso lo sabremos en la gran final de año, por lo pronto buscá el próximo viernes el cara a cara con los campeones de ambas temporadas. D
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