Ahora que el año 2009 es historia para Vicente Padilla, ha llegado el momento de pasar revista a lo que realizó el derecho chinandegano.
No fue año fácil para el nica. Saltó de un inconveniente a otro y fue expuesto al escrutinio público, pero al final, el saldo es positivo y está en una envidiable posición para incursionar en el mercado de agentes libres.
Cuando la campaña inició, Padilla estaba cubierto por grandes expectativas. Los Rangers se sentían aspirantes al banderín divisional y Vicente iba a su último año de contrato. Eso era más que suficiente para motivarle a la búsqueda de buenas cifras.
Y se le vio empeñado en abril, aunque algunas lesiones se interpusieron en el camino, pero regresó a tambor batiente, al extremo que coleccionó dos partidos al hilo de un hit y una tercera apertura de impacto en mayo.
Al corte del Juego de Estrellas, Padilla resumía 8-5 y 4.66, que no era para alardear, pero tampoco para esconderse. Ya había pasado el inconveniente con Mark Teixeira, a quien golpeó dos veces el 2 de junio, en un revés 12-3 ante los Yanquis.
Eso hizo que los Rangers, en una movida calculada, lo pusieran en oferta y nadie lo tomó, como se esperaba. La idea era decirle a Padilla que cambiara de actitud o tendría que irse, además, que nadie lo deseaba en su club.
La situación agravó y tras su explosión ante Oakland el 5 de agosto, cuando además golpeó a Kurt Suzuki, Texas lo echó, bajo acusaciones de que era un mal compañero de equipo, que no asistía a reuniones y que se escapaba a navegar en internet.
Padilla fue atacado de la forma más severa posible por la mayor parte del periodismo y cuando se aseguraba que nadie le daría un chance, se conoció públicamente del interés de los Dodgers y fue firmado. Nadie imaginó, que tras la tormenta el sol volvería a estar ferviente.
Y en los Dodgers, lo mejor no fue que cerró con 4-0 y 3.20; que llegó a acumular 1-0 y 0.63 en dos salidas en los playoffs, o un global 5-0 y 2.54 antes de su última salida. Lo mejor es que fue capaz de levantarse y demostrar bajo la observación total, el material del cual está hecho. Ahí aseguró su próximo contrato y garantizó su futuro.
Sin duda, lo mejor que le pasó fue haber salido de Texas.