A la boca del lobo

“Vencer sin peligro, es ganar sin gloria”. No sé si Vicente Padilla ha tenido la oportunidad de hojear a Séneca, pero seguro ha experimentado lo que afirmó el filósofo. En estos días, en los que la presión asfixia y el carácter, más que el talento, es lo que te mantiene a flote, el chinandegano no […]

“Vencer sin peligro, es ganar sin gloria”. No sé si Vicente Padilla ha tenido la oportunidad de hojear a Séneca, pero seguro ha experimentado lo que afirmó el filósofo.

En estos días, en los que la presión asfixia y el carácter, más que el talento, es lo que te mantiene a flote, el chinandegano no sólo ha evitado hundirse, sino que brilla con luz propia en las Ligas Mayores.

Justamente por el nivel alcanzado por Padilla, el mánager Joe Torre adelantó su rotación y ha puesto sobre los hombros del nica el juego más importante de la temporada hoy ante los Filis.

Éste es el juego en el que no se puede fallar. El que no tiene mañana para reponerse. Y Padilla ha asumido el reto, consciente también, que cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.

Esta tarde (6:07) Padilla va a la boca del lobo. Va ante los Filis, el inspirado equipo, que tiene en sus manos las riendas de la Serie de Campeonato 3-1, y que además, juega en su propio estadio, donde sólo pierde uno de 11 juegos en postemporada.

Va además, ante uno de los pilares monticulares de los Filis, el zurdo Cole Hamels, quien más allá de su balance en la campaña (10-11) es uno de los brazos confiables del conjunto. Pero lo más peligroso es el line up de Filadelfia y eso lo sabe Vicente.

En teoría, las condiciones están dadas para la coronación de los Filis en la Liga Nacional: están calientes, van con un buen pitcher y juegan en casa. A todas esas condiciones adversas se enfrenta Padilla y si sale a flote, mayor será el reconocimiento.

Padilla ya ha demostrado que puede sobrellevar situaciones difíciles. Cuando debutó con los Dodgers, Colorado estaba a su espalda y le ganó un partido, que dio respiro a los californianos y les hizo recuperar la confianza.

En el cierre de temporada se volvió a lucir ante los Rockies y aseguró su presencia en los playoffs. Luego remató a los Cardenales en la Serie Divisional y agregó otra faena soberbia ante los Filis en el segundo juego de la serie.

Esta tarde, el reto es mayor. Se trata de un juego de vida o muerte. Y tenemos fe en que Padilla sabrá sortear las dificultades, pero como diría Calderón de la Barca, si cae, nadie le podrá quitar la gloria de haber estado arriba. Y ahí justo ha estado Vicente, desde que llegó a Los Ángeles.

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