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El piloto británico Jenson Button y su escudería Brawn GP se consagraron ayer campeones del mundo de la Fórmula 1, tras disputarse el Gran Premio de Brasil, penúltima prueba de la temporada que ganó el australiano Mark Webber (Red Bull) en Sao Paulo.
Button, que hizo una segunda mitad de temporada muy tímida después de un inicio arrollador, durante el cual conquistó seis de las siete primeras carreras, forzó su destino para acabar quinto en el circuito de Interlagos.
Esa plaza, combinado con el cuarto lugar del alemán Sebastian Vettel (Red Bull) y el octavo del brasileño Rubens Barrichello (Brawn GP), sus dos principales rivales por el título, le garantizaron el campeonato.
El británico, que debía perder más de 4 puntos sobre su compañero de equipo y 6 sobre el alemán, dio prueba de su casta, multiplicando los adelantamientos a lo largo de la carrera.
A la inversa, Barrichello, que parecía ser el mejor en las posiciones para atacar a su líder después de su “pole” el sábado, no se mostró a la altura de sus ambiciones.
Brawn, quien compró la escudería, no lo decepcionaría.
El británico gozó de una ventaja frente a sus rivales. Cuando la competencia volvió a nivel técnico, “JB” puede felicitarse por tener tres adversarios en lugar de uno solo: su compañero de equipo Rubens Barrichello y ambos pilotos de Red Bull, Sebastian Vettel y Mark Webber.
Los tres rivales se peleaban entre ellos, pero ninguno llegó a desprenderse y a inquietarlo. Button, durante este tiempo, dio pruebas de sus capacidades de gestión, brillando por su constancia más que por sus proezas.