Poeta Octavio Robleto. LA PRENSA/Archivo.

Oh vientre suave

Oh vientre suave! Taza, pluma, seda. Cómo encuentro la paz, allí, y la ternura. Corre mi mano tranquila y segura. Y la vida es bella. Es bella, Oh Leda! Será imposible ya, que el pecho pueda contener dicha más grande y más dulzura. Existe el cielo y existe la hermosura y no importa saber que […]

Oh vientre suave! Taza, pluma, seda.

Cómo encuentro la paz, allí, y la ternura.

Corre mi mano tranquila y segura.

Y la vida es bella. Es bella, Oh Leda!

Será imposible ya, que el pecho pueda

contener dicha más grande y más dulzura.

Existe el cielo y existe la hermosura

y no importa saber que nada queda.

Se acallan mis preguntas y mis dudas.

La noche es simple, el sueño es blando

y no sé lo que irá a pasar mañana.

La Muerte y la Esfinge están mudas.

Ignoro el dónde, el cómo y el cuándo

por ti, nido de amor, dulce manzana.

Mi novia

Mi novia se parece a una vaca,

es mansa y apacible, es dócil y es láctea.

Mi novia tiene miedo a las tempestades

y busca refugios en su casa como las vacas en la loma.

Mi novia huele a zacate y es mañanera y canta.

Se echa en su hamaca y se adormece:

es maternal y tierna, es cuidadosa y brava.

Ama a los terneritos y conoce sus balidos.

Mi novia es arisca y orejana y sin fierro,

sin embargo, es inconfundible

y con ella iré a sestear un día

bajo el elequeme.

Un día uno se muere

Un día uno se muere,

se acaba todo

ya no veremos al sol ni la luna,

no gozaremos de la lluvia,

no veremos el mar ni los ríos,

ya no se oirán los ruidos de la calle

no saludaremos a los amigos conocidos

no podremos amar a una muchacha.

Un día uno se muere

y la vida continúa para otros,

para mí no habrá calor

no habrá leche

no habrá vino,

mi camisa será inútil,

mi hamaca estará inmóvil.

Se acaba uno tristemente.

Maritita

¡Mariyitaaaaa!

¡Quéeeee!!!

¡Mariiiitáaa!

¡Quéee!

Nada, nada

quería oirte decir quée.

La mañanita

La mañanita es una fiesta:

Cenzontles, urracas, güises, chachalacas, oropéndolas,

loras, chocoyos, perrerreques, carpinteros, tucanes,

pataconas, alasblancas, sargentos, gorriones, pijules,

lapas, gallos, gallinas, chompipes, patos, pollitos

y además

berridos, ladridos, relinchos mugidos, gritos, rebuznos,

balidos y además

canciones en el potrero,

machetes en los mollejones,

la piedra de moler raca-raca-raca,

baldes de leche en la canoa, chorr chorr

y mi alma fresquecita

ebria de entusiasmo.

Autosoneto

Lo primero que tengo, que todo justifico.

Ya sea bueno o malo, yo todo me lo explico.

Sólo en lo ruin y necio de eso no testifico.

En lo bello y lo hermoso mi atención aplico.

Como yo soy humano, lo humano santifico.

No hago dioses de barro, esto no glorifico.

Si he cometido errores, yo mismo rectifico.

Mis vicios y virtudes, los callo, no publico.

Mi vida está verde, quiero verla madura,

a veces considero que es muy triste y que es dura

pero hay momentos plenos de paz y de ternura.

Sé que el tiempo es corto, que marcha con premura,

sé que hay desperdicio de vigor y cordura

y sé que estoy haciendo mi propia sepultura.

La Prensa Literaria

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