Cientos de edificios se vinieron al suelo en Padang, sepultando a un número aún sin determinar de personas. (LA PRENSA/AFP/ Manan Vatsyayana)

Familiares buscan a sus desaparecidos

Muchos se resisten en Indonesia a abandonar escombros que sepultan a sus seres queridos [doap_box title=»Alud mortal» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El sismo que asoló hace una semana la ciudad indonesia de Padang ocasionó aludes que arrastraron villas en las colinas circundantes, dejando un número no preciso de desaparecidos. Entre las víctimas están de 200 a 300 […]

  • Muchos se resisten en Indonesia a abandonar escombros que sepultan a sus seres queridos
[doap_box title=»Alud mortal» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El sismo que asoló hace una semana la ciudad indonesia de Padang ocasionó aludes que arrastraron villas en las colinas circundantes, dejando un número no preciso de desaparecidos.

Entre las víctimas están de 200 a 300 invitados a la fiesta de una boda en la villa de Jumanak. El restaurante donde se realizaba la fiesta estaba dañado pero mayormente intacto. Una rebanada de pastel estaba en un plato, cubierta de moscas. Al parecer los invitados murieron cuando corrieron afuera del local y fueron arrastrados por el alud.

Iseh, un niño de 15 años, dijo que su hermana, Ichi, era la novia. Ella, el novio y la mayoría de los invitados murieron. La novia, de 19 años, llegó a la villa para su boda. “Cuando llegó el derrumbe, la fiesta había apenas terminado. Escuché un sonido fuerte de la avalancha. Corrí hacia afuera y vi caer los árboles. Intenté colocarme frente a la casa con mis hermanos. Teníamos mucho miedo. Los aludes comenzaron a llegar por todos lados. Yo corrí y luego esperé”, agregó.

[/doap_box]

Trabajadores dejaron de derribar el resto de un hotel destruido por el terremoto cuando alguien dijo ayer que escuchó a una mujer pidiendo ayuda abajo de los escombros, seis días después del desastre.

Un equipo de rescatistas australiano con equipo detector de voces entró a través de hoyos perforados en las losas de concreto del Hotel Ambacang, sólo para emerger más tarde y reportar que no había señales de vida.

El episodio subrayó la agonía de las familias de miles de personas desaparecidas después del movimiento telúrico del miércoles con magnitud de 7.6 que derribó cientos de edificios en la ciudad de Padang en la isla de Sumatra y que ocasionó aludes que arrastraron villas en las colinas circundantes.

La cifra oficial de muertos subió ayer a 704 y podría llegar a miles, dijeron funcionarios.

“He estado viniendo aquí todos los días para tener cualquier tipo de noticias”, dijo Firmansyah Blis, un cliente del hotel cuya esposa está entre las personas desaparecidas. “Dudo que esté viva. Pienso que las cuadrillas de rescatistas intentan fuertemente encontrarla. Sólo quiero que encuentren su cuerpo”, agregó.

Rizal, trabajador del hotel, dijo que escuchó el martes el llamado débil de una mujer saliendo de entre los escombros del hotel, incluso entre el ruido de excavadoras y otras máquinas que estaban retirando el techo del edificio.

UNA VOZ DÉBIL PEDÍA AYUDA

“Cuando caminaba por entre los escombros escuché una voz débil gritando ¡ayuda, ayuda, ayuda!”, comentó Rizki, quien como muchos indonesios sólo utiliza un nombre. “Tengo confianza de que fue de una mujer que sobrevivió. Su voz se debilitaba cada vez más y desaparecía”, agregó.

Eso fue suficiente para los funcionarios, quienes enviaron tres rescatistas a las ruinas. “Nos detuvimos un momento para que los rescatistas pudieran revisar si realmente había una voz”, dijo el teniente coronel Haris, un oficial del ejército que ayuda en el operativo de recuperación.

Cuando el equipo de rescate regreso se reanudó el trabajo de demolición del edifico dañado y retiro de escombros.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí