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TEGUCIGALPA/AFP
Cien días después del golpe de Estado en Honduras, el depuesto presidente Manuel Zelaya y el gobierno interino tratarán esta semana de remover difíciles obstáculos para superar la crisis política, en una mesa de negociación bajo verificación de la OEA.
El diálogo, entre representantes de Zelaya y el gobernante interino Roberto Micheletti, desarrollará una agenda basada en el plan del presidente costarricense Óscar Arias, cuyo punto medular es la restitución de Zelaya en el poder.
“Es un punto que hasta el momento ha entrabado la posibilidad de un acuerdo, pero precisamente de lo que se trata es de generar condiciones que permitan resolver esas divergencias que todavía persisten”, dijo en Tegucigalpa Víctor Rico, secretario de Asuntos Políticos de la Organización de Estados Americanos (OEA).
El diálogo estará acompañado por unos diez cancilleres y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que llegarán el miércoles con la esperanza de que esta vez haya “una resolución de la crisis”, afirmó Rico, al referirse al fracaso de un primer viaje de los ministros en agosto.
Pero para abrir la negociación, cuya fecha precisa aún no fue anunciada, el depuesto mandatario pidió al Gobierno que levante el estado de excepción y el cerco militar a la Embajada de Brasil, su refugio desde que volvió en secreto a Honduras el 21 de septiembre.
Micheletti anunció que se reunirá con sus ministros hoy para decidir si deroga su muy criticado decreto que suprimió hace una semana las libertades de movimiento, reunión y prensa, tras lo que acalló a los opositores Radio Globo y el Canal 36.
“Un 90 por ciento ya está resuelto” para el inicio de las pláticas, pero “si el 10 por ciento restante fuera el obstáculo habría que tener confianza en los mecanismos de la comunidad internacional, para que siga presionando”, dijo Zelaya a la AFP en entrevista telefónica.
Su retorno sorpresivo desde el exilio en Nicaragua, donde se asentó tras ser enviado por los militares, en pijamas la madrugada del 28 de junio, precipitó los acontecimientos que traerán a los cancilleres a una nueva negociación.