Padilla en el bullpen

Pedro Martínez se quejó en más de una ocasión que los Yanquis aguantaban muchos lanzamientos. “No sé qué es lo que esperan, pero tardan en hacer swing”, dijo el dominicano. Joe Torre tuvo la respuesta. “Lo que esperamos es que los abridores se agoten y luego vamos ante los relevistas. Creemos que tenemos más chance […]

Pedro Martínez se quejó en más de una ocasión que los Yanquis aguantaban muchos lanzamientos. “No sé qué es lo que esperan, pero tardan en hacer swing”, dijo el dominicano.

Joe Torre tuvo la respuesta. “Lo que esperamos es que los abridores se agoten y luego vamos ante los relevistas. Creemos que tenemos más chance ante ellos”, dijo el entonces manager de los Yanquis, con esa simpleza con la que siempre desarma.

Y es que no hay que ser muy inteligente para concluir que los mejores lanzadores de un equipo son los que van al frente, los abridores, aun cuando hoy día se estructuran formidables cuerpos de relevistas. Son tipos fuertes, talentosos, resistentes y con variados recursos.

Desafortunadamente Torre, ahora piloto de los Dodgers, no considera en este momento a Vicente Padilla uno de sus mejores brazos, y lo ha mandado hacia atrás, al bullpen, al menos en esta semana final de la campaña. Aunque promete que podría traerlo hacia adelante luego.

La decisión del manager tiene dos motivaciones: hay abundantes brazos para iniciar juegos (seis) y las últimas dos aperturas de Vicente han sido flojas, tanto que pasó de 3-0 y 2.06 en sus primeros cuatro trabajos, al mismo 3-0 en su récord, pero con 3.62 en los últimos dos trabajos.

Estas últimas dos salidas de Padilla ante San Francisco y Washington, respectivamente, fueron difíciles, al extremo de que en ellas lanzó para 7.20, por ocho carreras limpias en 10 entradas, con 13 hits, entre ellos dos jonrones.

Y mientras eso ocurría, Randy Wolf mantenía su ritmo, Chad Billingsley enseñaba el carácter que se le ha cuestionado, mientras Cleyton Kershaw se recuperaba de lesiones y Jon Garland lucía estable. Y por lo que hemos visto, a Hiroki Kuroda se le cree mucho.

Aun cuando se trata de una democión para Padilla, no le veo el drama. Creo que una vez más tiene ante sí un nuevo reto para retornar a la rotación. El mismo Billingsley, que es el número uno, ha trabajado desde el bullpen.

Quizá lo lamentable en el caso de Padilla es que, situado en línea directa hacia una nueva incursión en el mercado, necesitaba lucir dominante como abridor para garantizar la estabilidad de sus acciones. Ahora tendrá que hilar fino, saliendo desde el reverbero, algo que no hacía desde hace buen rato.

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