La lluvia rebasó el sistema de drenaje en Manila, y en algunas zonas la gente tuvo que subir a los techos. (LA PRENSA/AP/Aaron Favila)

Tormenta Ketsana deja rastro mortal en Filipinas

Intensa lluvia dejó a miles sobre los techos y azoteas La tormenta tropical Ketsana tocó tierra ayer en Filipinas, trayendo en apenas seis horas casi la misma cantidad de lluvia que cae en un mes y causando la muerte de por lo menos 40 personas, además de dejar atrapadas a miles más en las azoteas […]

  • Intensa lluvia dejó a miles sobre los techos y azoteas

La tormenta tropical Ketsana tocó tierra ayer en Filipinas, trayendo en apenas seis horas casi la misma cantidad de lluvia que cae en un mes y causando la muerte de por lo menos 40 personas, además de dejar atrapadas a miles más en las azoteas de sus viviendas en medio de la peor inundación registrada en la zona en 42 años.

En la provincia de Rizal, las inundaciones repentinas y un desprendimiento de tierra mataron ayer a 35 personas en cinco municipios. Las autoridades daban por desaparecidas a otras 27 personas.

Anthony Golez, el vocero presidencial adjunto y quien es director interino de la Oficina de Defensa Civil, dijo que otras cinco personas murieron en la capital, Manila.

40 PULGADAS DE LLUVIA EN MANILA

Ketsana descargó más de 40 centímetros (16 pulgadas) de lluvia en la capital filipina en sólo 12 horas, dijeron las autoridades.

La tormenta tropical tenía vientos de 85 kph con ráfagas de hasta 100 kph cuando tocó tierra este sábado a unos 80 kilómetros al noreste de Manila. Avanzaba con dirección oeste hacia la región de Luzon Central a 19 kph.

ESTADO DE CALAMIDAD

El Gobierno declaró un “estado de calamidad” en la zona metropolitana de Manila y otras 20 provincias afectadas por la tormenta, dijo el secretario de Defensa, Gilberto Teodoro, quien dirige el Consejo Nacional para la Coordinación de Desastres.

Esta declaración permite a las autoridades retirar dinero destinado para emergencias y usarlo para rescates y ayuda.

La presidenta Gloria Macapagal Arroyo tuvo que tomar un tren elevado a la oficina del consejo de desastres para presidir una junta pues las calles estaban congestionadas con vehículos varados por la inundación.

El alcalde Mon Ilagan, del poblado de Cainta en la provincia de Rizal, tuvo que permanecer sobre un camión de basura en una avenida donde el nivel del agua llegaba casi hasta el cuello de las personas. Ilagan dijo en una entrevista telefónica a la cadena de televisión ABS-CBN que muchos de los residentes habían tenido que subir a sus azoteas.

“Casi todo el pueblo está completamente bajo el agua”, dijo Ilagan.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí