- Luis Concepción homenajeado en nuestro país ayer
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El chavalo que parecía condenado al fracaso y que tras ser extraído de su Panamá natal deambulaba sin rumbo por las calles granadinas, no sólo ha sobrevivido sino que tras haber escapado a las sombras entró a la historia y pretende convertirse en ejemplo.
Ésa es la tormentosa, pero ahora triunfal ruta que ha llevado la vida de Luis Concepción Montiel, el pugilista panameño de sangre nicaragüense, que se coronó campeón mundial interino en peso mosca (112 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Concepción atrapó su corona tras vencer por nocaut técnico en 12 asaltos, el pasado 5 de septiembre, al mexicano Omar Salado, en velada boxística realizada en el gimnasio Roberto Durán de Ciudad Panamá, donde terminó de construirse como pugilista.
Los inicios de Concepción fueron en Granada, tierra natal de su madre Betsabé Montiel, a donde ella regresó tras ser abandonada por su esposo en Panamá. Ella volvió además porque Luis no se portaba bien. Se hizo adicto a la “pega” y se unió a las pandillas.
“Gracias a Dios, el boxeo fue una puerta a través de la cual salí de la oscuridad”, afirma Luis, pequeño pugilista de 24 años, mientras recibe un homenaje de parte de la empresa Prodesa, en compañía de su familia. “Ahora quiero llegar ser ejemplo”, agrega el nica.
Justamente como “el nica” Concepción es conocido Luis en Panamá. Él tenía ocho años cuando su mamá decidió regresar al barrio El Domingazo, en Granada, donde se asentó de nuevo, antes de emprender un nuevo viaje hacia Panamá, donde ganó su título.
“Me había convertido en un problema no sólo para mi mamá, sino para la sociedad. Yo vivía en la calle inhalando pega y metiéndome en problemas, pero un entrenador que se le conoce como el ‘Chino’ me invitó a entrenar boxeo y eso me salvó”, dice Luis.
Luis tiene cédula nica como usted y yo. Su madre es granadina. Así que es de los nuestros.