Gabinete muy inestable

En dos años y medio de gobierno Ortega ha destituido a cinco ministros y otros funcionarios, sin explicar las razones de su decisión [doap_box title=»Servilismo parece ser el parámetro» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El académico Carlos Tünnermann, directivo del Movimiento por Nicaragua (MpN), estima que el presidente Daniel Ortega parece no tener propósitos claros en su Gobierno. […]

  • En dos años y medio de gobierno Ortega ha destituido a cinco ministros y otros funcionarios, sin explicar las razones de su decisión
[doap_box title=»Servilismo parece ser el parámetro» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El académico Carlos Tünnermann, directivo del Movimiento por Nicaragua (MpN), estima que el presidente Daniel Ortega parece no tener propósitos claros en su Gobierno. “Eso es lo que se refleja cuando uno observa cómo van y vienen los nombramientos en los ministerios e instituciones”, dice.

Según Tünnermann ocurre que el presidente Ortega premia más la fidelidad partidaria que la capacidad o experiencia profesional de los funcionarios, y es así que crece el problema.

“Un estadista que gobierna por el bien de la nación buscaría funcionarios más allá del partido. Eso se pudo esperar con el discurso de unidad y reconciliación que Ortega pronunció en su campaña, pero no pasó de un eslogan, porque hoy se premia la lealtad al gobernante, la supeditación al Ejecutivo y se condena a otros porque dijeron algo que no gustó a la pareja presidencial”, criticó.

Tünnermann cree que “los funcionarios actuales deben de vivir en tensión, porque no saben bajo qué criterios se les mide”.

Mujeres, más afectadas

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Analista lamenta que se premia la lealtad política sobre la capacidad
  • Ver Infografia >

    El presidente Daniel Ortega asegura que su Gobierno promueve la equidad de género y cita como ejemplo las “funciones de primer ministro” que cedió a su esposa Rosario Murillo. Pero esa “equidad” no alcanza a su gabinete, en el que actualmente sólo cuatro de doce ministros son mujeres y al menos otras cuatro han sido destituidas.

    Durante los dos primeros años y medio del Gobierno de Daniel Ortega cinco ministros —cuatro de ellos mujeres—, dos presidentes con rango de ministros y más de una docena de presidentes o directores de entes autónomos o descentralizados han sido cancelados de sus cargos, según los acuerdos presidenciales publicados desde enero del 2007, en el Diario Oficial La Gaceta.

    Este conteo no incluye por ahora las destituciones de vicetitulares ni secretarios generales de los ministerios, ni de subdirectores de entes autónomos o descentralizados, que son igual de comunes y que, como en los cargos principales, afectan principalmente a las mujeres.

    Y es que además de los nombramientos ilegales de altos funcionarios del gabinete y embajadores que desde enero del 2008 ha hecho el Gobierno de Ortega, éste también ha reemplazado una basta cantidad de funcionarios sin que se sepan los criterios para esos despidos y reemplazos, que revelan una inestabilidad. Y ni los militantes más fieles se escapan de la “escoba”.

    La primera barrida fue la titular del Ministerio de la Familia, Glenda Ramírez, quien sólo duró un mes y dos días en el cargo, cuando el 12 de febrero fue destituida sin explicaciones.

    A Martínez la reemplazó Rosa Adilia Vizcaya, quien estuvo ahí hasta junio del 2008 y también fue retirada sin explicaciones, pero en enero pasado fue nombrada como embajadora ante República Dominicana, aunque sin la ratificación de la Asamblea Nacional mandada por la Constitución Política.

    Mifamilia encabeza la lista de los ministerios más inestables, con dos destituciones, tras las que permaneció acéfalo hasta el 28 de agosto de este año, cuando Ortega canceló también a la viceministra Isabel Muñoz y el secretario general Ramiro Blanco, pero también promovió como ministra del mismo a la hasta entonces vicepresidenta del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), Meyling Calero, cuestionada por participar en las agresiones callejeras contra las organizaciones civiles.

    Pero el récord de destituciones es para los entes autónomos y está reñido entre el Instituto de Desarrollo Rural (IDR) y el Instituto Nicaragüense de la Mujer (INIM), donde Ortega ha destituido a cuatro funcionarios en cada uno, todos mujeres. Y de cerca le sigue el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), con dos destituciones, también de mujeres. (Ver gráfico).

    La primera directora del INC, Margine Gutiérrez, fue corrida por conceder una entrevista a LA PRENSA, en la que criticó que Ortega haya regalado al presidente venezolano Hugo Chávez dos manuscritos del poeta Rubén Darío.

    Pero el INC tiene para sí el récord en el tiempo de cambios, pues en dos meses Ortega reemplazó a las dos directoras, hasta colocar ahí al artista plástico Luis Morales Alonso.

    Ramírez y Vizcaya no han sido las únicas ministras destituidas. En abril del 2007 Amanda Lorío fue retirada del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), aunque desde octubre pasado fue nombrada secretaria de desarrollo agropecuario del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor). Y suerte similar tuvo la ex ministra de Salud, Maritza Cuan, quien año y medio después de su destitución fue nombrada directora del Silais de Managua.

    Los militantes históricos no han escapado a la “escoba” de Ortega. El 8 de marzo del 2007, el ideólogo político del Frente Sandinista, Orlando Núñez, fue cancelado como coordinador del Consejo de Seguridad y Soberanía Alimentaria, creado por este Gobierno, y que está vacante desde entonces.

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