- EE.UU. no volverá a los días de exceso, dijo
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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, alentó ayer a Wall Street a que del corazón financiero del país salgan los mayores esfuerzos para restaurar la confianza en los mercados, al tiempo que prometió que desde Washington se aportará un marco regulador más estricto. Pidió a los demás países del G20, el grupo de naciones más industrializadas, seguir el mismo camino.
“Es fundamental reformar lo que no funciona en el sistema financiero mundial, un sistema que vincula entre sí a las economías y que propaga tanto beneficios como riesgos”, advirtió Obama, al cumplirse un año de la crisis económica que estremeció a la sociedad estadounidense y al mundo.
Subrayó también que Estados Unidos “no volverá a los días de comportamientos temerarios y de excesos sin obstáculos que estuvieron en el corazón de esta crisis”.
Al cumplirse un año de la crisis financiera, Obama pronunció un discurso en el Federal Hall, un edificio histórico donde sesionó por primera vez el Congreso de Estados Unidos, situado frente a la Bolsa de Valores de Nueva York.
RESPONSABILIDAD Y TRANSPARENCIA
Obama aseguró que las reformas que ya ha emprendido su Gobierno para evitar similares situaciones de colapso “se convertirán en ley”, al tiempo que subrayó al mundo financiero que para lograr esa recuperación de la confianza que el sistema necesita, “no hay que esperar a que haya legislación” por parte del Congreso.
“No tienen que esperar a que haya una ley para usar un lenguaje claro en sus contratos con los consumidores, ni para que en 2009 los consejos de administración aprueben las compensaciones de sus ejecutivos o revisen un sistema que recompense el rendimiento a largo plazo y no las ganancias a corto”, recomendó.
Obama recordó a Wall Street que “la realidad es que muchas de las firmas que están volviendo ahora a la prosperidad tienen una deuda con los estadounidenses”, en referencia al multimillonario plan que el Gobierno de Estados Unidos puso en marcha hace un año para rescatar con dinero de las arcas públicas a las grandes firmas del caos. La crisis ha hecho perder a Estados Unidos una media de 700,000 empleos al mes desde inicios de año.
Ante esa grave situación Obama reiteró que devolverá la economía estadounidense a un camino “saneado y seguro”, sin que haya retorno a políticas típicas de Washington como las de aprobar “leyes de gastos o recortes de impuestos sin un plan para pagarlo”.
“Estamos proponiendo la más ambiciosa revisión del sistema financiero desde la Gran Depresión”, dijo el mandatario estadounidense a financieros y legisladores, al tiempo que subrayó que “estas reformas se basan en un principio simple: queremos reglas claras para promocionar la transparencia y la asunción de responsabilidad”.
La intervención de Obama ante Wall Street se produjo al cumplirse el primer aniversario de la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers, que precipitó la crisis financiera. Tras la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, el Congreso de Estados Unidos aprobó un plan de rescate para el sector financiero que dotó con 700,000 millones de dólares.
La quiebra de Lehman Brothers, que no recibió ayuda de la Administración del entonces presidente George W. Bush, supuso también la muerte de la gran banca de inversión estadounidense, pues sus otros competidores, Goldman Sachs y Morgan Stanley, se reconvirtieron en bancos comerciales pera evitar una situación similar.