- Firmado inicialmente y luego botado por los Yanquis de Nueva York, Arístides Sevilla recibió una nueva oportunidad con los Padres de San Diego, pero fue con los Astros de Houston que se convirtió en el pelotero 11 en la historia de Nicaragua que llega a las Grandes Ligas
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Arístides Sevilla, lanzador de Los Astros de Houston
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Ver Infografia > Especial para LA PRENSAHouston, Texas
Los Astros, que nacieron en 1962, han tenido en sus filas a peloteros procedentes de varios países del mundo, pero nunca uno de Nicaragua, país que tuvo un buen beisbol profesional hasta que subió al poder Anastasio Somoza Debayle, tercero de la dinastía. Este hombre hizo lo contrario de sus antecesores, su padre Anastasio y Luis, su hermano mayor, quienes como presidentes del país fueron buenos impulsadores del deporte rey, adoptado en la República como el pasatiempo nacional hace más de cien años.
Los dos primeros Somoza no inventaron la idea de promover la pelota para su difusión, la norma fue establecida por mi abuelo, el presidente conservador de Nicaragua, Dr. Adán Cárdenas del Castillo a fines de 1800.
Somoza Debayle hizo desaparecer la liga de beisbol profesional de invierno que aún con todas sus dificultades económicas, era pan y circo de la ciudadanía nicaragüense. Lo erradicó de un solo tablazo aludiendo que dos docenas de peloteros extranjeros se llevaban muchos dólares del país, convirtiéndose así en el hazmerreír de los aficionados por semejante ridiculez y en el enojo de la prensa hablada y escrita. Ésa fue, pues, la razón para que el incentivo desapareciera de los aspirantes a ser jugadores de pelota, por ende se estancó la producción de jugadores.
Los nicas volvieron al beisbol aficionado para muchos años más tarde producir al primer ligamayorista, Denis Martínez, el serpentinero que el 28 de julio de 1991, con los Expos de Montreal, lanzó un juego perfecto contra los Dodgers en el Dodger Stadium.
De no haber sido por ese estancamiento, Nicaragua hubiera producido tantos peloteros para las Ligas Mayores, como República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico y México. Digo esto porque durante los años de las Series Mundiales de Beisbol Aficionado, los nicas se codeaban de tú a tú con esos mismos países.
NICAS EN LAS MAYORES
Así que, a pesar de la política, los terremotos y los huracanes que azotaron al pequeño país violentamente, Nicaragua ha producido once peloteros que han vestido franelas de equipos de Grandes Ligas:
Denis Martínez, Orioles, 1976; Tony Chévez, Orioles, 1977; Albert Williams, Gemelos, 1980; David Green, Cardenales, 1981; Porfirio Altamirano, Filis, 1982; Marvin Benard, Gigantes, 1995; Vicente Padilla, Diamantes, 1999; Oswaldo Mairena, Cachorros, 2000; Devern Hansack, Medias Rojas, 2006; Everth Cabrera, Padres, 2009; y Wilton López (Arístides Sevilla) Astros, 2009.
López, el hombre de mi tema de hoy, es, pues, el décimo primer nicaragüense en las Ligas Mayores y el primero en la historia de los Astros. La nota ha originado un inusitado entusiasmo a más de seis millones de nicaragüenses que siguen paso a paso el desarrollo de Wilton con el equipo de Houston.
Originalmente, el lanzador López firmó con los Yanquis de Nueva York a la edad de 18 años, como agente libre no reclutado en la ciudad de León, Nicaragua, por el buscador de talentos de los Mulos, Edgard Rodríguez. Esto ocurrió el 30 de abril de 2002. El 3 de marzo de 2007 fue obtenido por los Padres como agente libre de Liga Menor y agregado a la nómina de los 40 hombres. El 10 de abril de 2009, los Astros lo reclamaron cuando San Diego lo puso en la lista de transferibles.
López, luego de completar un curso de aprendizaje con Tampa, GCL Yankees, Staten Island, Lake Elsinore, Fort Wayne, Pórtland, San Antonio y otra vez en Lake Elsinore, está listo para probar suerte en las Mayores, donde se requiere agilidad mental, el empleo de todas las habilidades, buen rendimiento y sobre todo disciplina y buenos hábitos. Para Wilton, este arco de grandeza que presenta el equipo de Houston es la gran oportunidad.
López fue ascendido a las Mayores de los Anzuelos (AA) de Corpus Christi el 28 de agosto, donde terminó la temporada con efectividad de 1.23 y un récord de 2-2 en agosto. Durante el mes ponchó a 22 bateadores y caminó solamente a 4 para ser nombrado el Lanzador del Mes con los “Hooks”.
Conocí a López en el parque Minute Maid y me dijo que estaba feliz por el reciente nacimiento de su segunda hija, Melania Leticia. La otra niña se llama Amanda, de 4 años, y su esposa responde al nombre de Heidi, nacida en León.
Durante una expedición en marzo 2008, los Padres jugaron contra los Dodgers en China y Wilton lanzó una entrada contra el equipo azul. “Imagínate, yo en China y contra los Dodgers, me parece increíble”, dijo López. “Fue un viaje verdaderamente extraordinario. Estuve contento y muy emocionado lanzar en el estadio Wukeson. Me sirvió de mucha experiencia, que es lo que me falta adquirir para tener más confianza en la lomita. Decidí tirarles puras curvas rápidas y lanzamientos que se hunden, más la recta de cuatro costuras. Ahora tiro el cambio y la curva, que me recomendó un instructor en Doble A”.
Douglas Argüello es otro pelotero nica que también hizo armas con los Anzuelos de Corpus Christi este año y allí se vio con el paisano. “Lo vi y me sentí feliz”, enfatizó López. “Como él no estaba protegido, le ofrecí ayuda y todo mi respaldo moral. Me ayudó mucho en el inglés, porque todavía no lo hablo como quisiera. Sería lindo que un día lo subieran los Astros para que fuéramos dos nicas en el mismo equipo. Yo tengo fe que le irá bien”.
¿ARÍSTIDES O WILTON?
Hay una ligera confusión en lo que concierne al nombre de Wilton. En su tierra natal lo conocen como Arístides Sevilla. La realidad es que su nombre completo es Wilton Arístides Sevilla López. Decidió que le llamasen Wilton López porque es más corto y práctico de pronunciar en los Estados Unidos y, creo, que tiene razón. Los nombres cortos son más fáciles, Mickey Mantle, Sandy Koufax, Roberto Clemente, Alberto Pujols, Denis Martínez, etcétera.
Wilton nació en la comarca de Rota a pocos kilómetros de la ciudad colonial de León. “Allí nací, hay muy pocas casas y es muy pobre”, explicó López. “Aprendí a jugar beisbol en el campo, así como miles de otras personas lo hacen en todo el país. Los juegos se efectuaban en domingos, y yo jugaba con pantalones cortos y algunas veces descalzo porque no había dinero para nada”.
Un buscador local de talento lo vio jugar en Rota y lo invitó a una prueba en la ciudad de León. Luego de una sesión de bullpen, se decidió que jugaría en el beisbol de segunda división y desde esa vez, Arístides o Wilton comenzó a labrar su nombre en el beisbol nacional. “Recuerdo que llegamos a León montados en un tractor”, precisó López con una sonrisa de oreja a oreja, haciéndome recordar lo ingeniosa que se vuelve la gente en los lugares donde no hay mucho.
El comienzo de López con los Anzuelos no fue muy bueno que se diga, pero un poco más tarde todo se volvió color de rosas. “Uno pasa momentos buenos y malos”, dijo López frunciendo el ceño. Me he mantenido bien gracias a Dios y a la salud de mi brazo que sigue siendo la clave. Veo el futuro con claridad y no me queda más que echar para delante”.
Wilton jamás se imaginó que la diferencia entre las Menores y las Mayores fuera así. De una pobre comarca del Pacífico de Nicaragua al estadio techado de los Diamantes en Arizona y ahora en algo similar en Houston, lo hace pensar que está viviendo en un torbellino, en algo irreal. “Yo creo que por eso se llaman Grandes Ligas, algo muy impresionante para mí”, dijo López. “Pregunté a mis compañeros que si es cierto que este estadio se abre, porque me parece que es imposible que se abra. Se me salieron las lágrimas porque todavía no creo que estuviera aquí. Me siento muy emocionado porque me parece que esto existe, pero que yo no podía imaginar. Creo que Dios me ayuda para que disfrute todo esto”.
MAYSONET, BUEN COMPAÑERO
Todavía hay personas buenas en este mundo y Wilton lo puede atestiguar. Con una familia de dos niñas y una esposa, lo poco que ganan los peloteros de Liga Menor no es nada del otro mundo y siempre hay necesidad de comprar algo que hace falta. Esas buenas personas se llaman padrinos y López ya encontró el suyo entre sus mismos compañeros, se llama Edwin Maysonet, jugador de cuadro de los Astros que todavía está en el proceso de sube y baja.
“Desde que vine, Edwin me adoptó, me aconseja, me orienta y me protege”, dijo el nica. “Yo soy obediente con todos porque deseo crear una buena imagen y que no digan que no soy disciplinado. En esta forma trato de que los Astros me consideren de nuevo el próximo año”.
El código de vestir en las Mayores a la hora de abordar el avión del equipo es de saco y corbata, algo que López desconocía y no tenía. Cuando llegó de Corpus Christi, lo hizo con un maletín de los Padres y sin zapatillas de beisbol.
Inmediatamente los jugadores le dieron todo lo que necesitaba. Maysonet, de su propio peculio, le compró la vestimenta completa y Winston entró al avión luciendo como todo un banquero de Wall Street o un publicista de Madison Avenue, gracias a su padrino de buenos sentimientos. “A Edwin le digo papá y él me dice tío”, dijo López con la mano derecha puesta sobre el corazón.
No quiso hablar del mal tiempo que tuvo con los Yanquis, ni lo que sintió con el equipo de los Padres cuando lo colocaron en la mesa de los transferibles, paso necesario para que resultara en la organización de los Astros. Estos cambios se suceden muy a menudo entre los equipos ligamayoristas que aplican variantes de acuerdo con sus necesidades, y Wilton no estaba en sus planes.
(Agradezco a los cronistas Tito Rondón y Róger Mejía la gentileza de proporcionarme datos para este artículo)