Monte de los Olivos fue fundada en 1991 por Margarita López Guerra y Roberto Cardenal Gurdián. (LA PRENSA/D. NIVIA)

Con Monte de los Olivos no está solo

Son muchas las decisiones que se deben tomar cuando se pierde a un ser querido. En ese momento los familiares se sienten abrumados y confundidos por lo que lo ideal es dejar esa responsabilidad en manos de expertos. Monte de los Olivos es una excelente opción. “Mi negocio no es venderle a los dolientes un […]

Son muchas las decisiones que se deben tomar cuando se pierde a un ser querido. En ese momento los familiares se sienten abrumados y confundidos por lo que lo ideal es dejar esa responsabilidad en manos de expertos. Monte de los Olivos es una excelente opción.

“Mi negocio no es venderle a los dolientes un servicio, sino pensar por ellos en ese trance tan duro y hacerlo lo más fácil. También les damos una asesoría a los familiares para que se den cuentan de lo que se hará”, explicó Roberto Cardenal Gurdián, propietario.

Desde hace un año, Monte de los Olivos ofrece el servicio de cremación, otro método para la disposición final de restos humanos.

“Es un proceso mediante el cual se deshidrata y evaporiza el cuerpo a través de calor, quedando solamente restos óseos o las llamadas cenizas”, explicó Cardenal.

Dijo que el proceso dura aproximadamente dos horas y media a un promedio de 90 libras por hora.

Recordó que la cremación no es algo nuevo, sino un proceso antiguo que data desde la edad de piedra. “Fue muy común en Oriente y Occidente del mundo, por tantas guerras que habían y para evitar pandemias lo mejor era quemar a los guerreros”, recordó. Agregó que en el año 1963 la iglesia católica aprobó la cremación y en 1997 aceptaron lo que se llama misa de ceniza presente. “Antes se tenía que hacer con el cuerpo presente y después cremarlo, hoy eso ha cambiado”, señaló Cardenal Gurdián.

EL HORNO CREMATORIO

El horno con que cuenta Monte de los Olivos funciona a base de gas licuado y electricidad. Tiene un escáner fotoeléctrico que monitorea los gases.

“El horno está revestido de ladrillos refractarios y tiene dos bóvedas: una donde se introduce el cuerpo y la de abajo que se calienta a dos mil grados Fahrenheit, una vez introducido el cuerpo, éste se empieza a secar, no salen olores porque todo ese líquido se va a la cámara de abajo”, apuntó.

El crematorio de Monte de los Olivos se encuentra en un campo santo privado en Masaya. “Pasé un año buscando el permiso, hice un estudio ambiental y los habitantes de la Barranca aprobaron su instalación”, aclaró.

La funerara brinda la opción de guardar los restos en urnas fabricadas por artesanos nicaragüenses, las cuales se deben comprar aparte porque ellos entregan una de plástico.

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