Un amor con sabor a Chocolate

Él quería una novia guapa pero humilde, ella quería a un hombre que fuese “aventado” y de mirada enamorada. El campeón mundial de boxeo Román “Chocolatito” González encontró al amor de su vida hace tres años. Dentro de pocas semanas “Chocolatito” y Raquel Doña darán el sí en el altar —Hola, ¿cómo estás mi muñecota? […]

  • Él quería una novia guapa pero humilde, ella quería a un hombre que fuese “aventado” y de mirada enamorada. El campeón mundial de boxeo Román “Chocolatito” González encontró al amor de su vida hace tres años. Dentro de pocas semanas “Chocolatito” y Raquel Doña darán el sí en el altar

—Hola, ¿cómo estás mi muñecota?

—¿Quién habla?

—Tu muñeco.

—Yo no tengo muñeco.

—Entonces desde hoy voy a ser tu muñeco.

—¿Pero, quién habla?

—El “Chocolate”.

—¡Aaaay qué lindo!

Esa corta y coqueta conversación telefónica llegó a desencadenar sentimientos y emociones tan grandes como para llevar a dos personas al altar.

Román “Chocolatito” González entra a las instalaciones del periódico en una elegante camioneta blanca. De copiloto, va su prometida Raquel Doña, quien viste una blusa de satén color rojo y en su cabello rubio, con ondas graciosas, lleva una diadema que recoge el pelo de su rostro.

Ambos llevan sonrisas honestas en sus caras. Ya acomodados en un sillón Román empieza a decir, en tono de broma, que fue Raquel la que siempre estuvo detrás de él. Raquel asegura que no fue así: “Mi sobrinita iba a cumplir 15 años y lo invitaron a él. Esa noche no comió, ni bebió nada, yo decía: ‘Yo le gusto’. Él me pidió mi teléfono. Se fue temprano, cuando llegué a mi casa ahí nomacito sonó el teléfono”.

“Lo primero que me gustó de ella fue su humildad. Ella es bien bonita, pero es bien humilde. Cuando la conocí pensé: ‘Estudia en una buena universidad, su familia tiene reales, tiene una buena máquina. Soy feo, donde estudia hay chavalos guapos, ¡quién sabe si me va a hacer caso!’”, cuenta el ahora afortunado novio.

Mientras “Chocolatito” habla de su historia, Raquel permanece callada, pero asiente de vez en cuando. Repentinamente rompe en llanto, de inmediato Román se percata y saca un pañuelo de su bolsillo para ofrecérselo a su novia. Ella se limpia las lágrimas, pero no dejan de rodar por su mejilla. Se ve muy emocionada.

Sobre la profesión de su futuro esposo, Raquel cuenta que lo entiende aunque confiesa que nunca deja de tener nervios y tensión cuando Román sube al ring. “Cuando sea mi esposa yo ya la voy a llevar a las peleas”, promete el boxeador.

LA PROPUESTA

“Cuando vine de mi última pelea me bajé del avión, la besé, fuimos a comer con su familia. Al día siguiente estuvimos hablando de los planes, ella empezó a buscar su vestido…”, cuenta “Chocolatito”.

Desde ya tienen lista la casa en que vivirán una vez que se casen, por eso viajaron a Panamá en busca de los electrodomésticos para su hogar. Y fue ahí donde le compró el anillo de compromiso.

EL GRAN DÍA

Raquel y Román se casarán el sábado 26 de septiembre. La ceremonia religiosa se llevará a cabo en el Centro de Fe, Esperanza y Amor y la recepción será en el Hotel Barceló Managua.

Román canceló una de sus peleas para poder pasar tiempo con su esposa luego de la boda, ya que a ambos les gustaría ir a Cancún para su luna de miel.

Por el momento, ninguno de los dos piensa en hijos, pues quieren esperar un tiempo para poder vivir juntos como pareja y continuar haciendo lo que más les gusta hacer: viajar fuera de Managua los fines de semana.

“Cuando comenzamos jalando yo le decía que quería que el vestido fuera bonito, grandísimo. Son tantas cosas las que uno sueña…”, dice “Chocolatito”, y su sueño será cumplido. Raquel ya tiene listo su vestido de novia en blanco con detalles en rojo, con velo y con una cola de cinco metros de largo, justo como su prometido lo soñó.

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