Si hay alguien que tiene un enorme mérito en el ascenso de Aristides Sevilla, a las Ligas Mayores, es el propio Aristides. Sí, es cierto, ha habido gente muy valiosa que lo ha ayudado sobre todo en esta última etapa de su carrera, pero la principal contribución vino de él mismo.
Como es también cierto que el propio Sevilla, por su inestabilidad y no por falta de habilidad, había sido el responsable de posponer su aterrizaje en el big show, algo que afortunadamente ha conseguido ahora, gracias a su talento, pero sobre todo a su perseverancia y a la madurez que sin duda ha conseguido.
Aristides es uno de los más talentosos lanzadores que han desfilado por los montículos nacionales en los últimos años. Dueño de una poderosa recta (94-95 MPH) que jamás tira por encima de la rodilla, tiene además un devastador sinker y un cambio que desajusta.
Sin embargo, la gran virtud de Sevilla son sus agallas. Jamás se esconde ante ningún reto y parece siempre atraído por la presión que arruga a los demás. Lo único que le faltaba era madurez en su repertorio, pero ahora parece haberla conseguido y el éxito podría aguardarle.
Los detalles que llegan desde Houston aseguran que sube a las Mayores para solventar el hueco que deja el relevista Alberto Arias, afectado en una rodilla, no obstante, será su desempeño el que probablemente determine cuánto tiempo será su estadía con los Astros.
Firmado inicialmente por los Yanquis en 2002, Sevilla tuvo dificultades para adaptarse al sistema de las Ligas Menores y se retiró por voluntad propia en el 2005. Luego tomó un chance con los Padres y cuando parecía estar en ruta hacia el big show, quedó fuera inesperadamente.
Ahora ha entrado a la historia vía Astros de Houston, justo después de cumplir 26 años y un buen recorrido en las Menores, que deben permitirle apreciar en toda su magnitud el logro que ha conseguido ahora, que se ha enfundado un “frac” como todo un big leaguer.
Mientras Vicente Padilla demuestra en Los Ángeles que pertenece a las Grandes Ligas y Everth Cabrera se adapta a las Mayores a una velocidad asombrosa, también llega el momento de apreciar el esfuerzo de Sevilla y su tenacidad por convertirse en alguien. Lo ha logrado.