Usain Bolt celebra de esta manera su triunfo en la final de los 200 metros ayer en Alemania. (LA PRENSA/ AFP/ Michael Kappeler)

Destrozó Bolt

Jamaiquino gana el oro en la prueba de los 200 metros [doap_box title=»SÍ, ES MUJER» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La adolescente sudafricana involucrada en una controversia sobre su género recibió ayer su medalla de oro por ganar los 800 metros en el mundial de atletismo. Caster Semenya dominó la final del miércoles por amplio margen poco después […]

  • Jamaiquino gana el oro en la prueba de los 200 metros
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La adolescente sudafricana involucrada en una controversia sobre su género recibió ayer su medalla de oro por ganar los 800 metros en el mundial de atletismo.

Caster Semenya dominó la final del miércoles por amplio margen poco después que se supo que la federación internacional de atletismo solicitó pruebas para comprobar que es una mujer.

Cuando le preguntaron cómo se sentía mientras caminaba hacia la ceremonia de premiación, Semenya sonrió y contestó “bien”.

Vestida con ropa atlética verde y amarilla, Semenya saludó al público al subir a lo más alto del podio para recibir la medalla de oro. Se paró con las manos en la espalda y coreó el himno de Sudáfrica.

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BERLÍN/ AP

Usain Bolt ha agotado los adjetivos. En una nueva exhibición de fuerza y poderío casi sobrenatural, el velocista jamaiquino sumó ayer el título mundial de los 200 metros a su colección de medallas. Y sí, con otro récord del mundo asombroso.

Bolt congeló el cronómetro en 19.19 segundos, 11 centésimas menos que su anterior plusmarca. Exactamente el mismo margen de mejora establecido en los 100 metros el pasado domingo.

“Voy camino de convertirme en una leyenda”, dijo. Nadie se atreve ya a cuestionarlo.

Gracias a la victoria de Bolt y a la de Melanie Walker en los 400 metros con vallas, Jamaica superó a Estados Unidos en el cuadro de medallas con un total de cinco oros.

Y todo en un apasionante día de competición, en el que el cubano Dayron Robles prolongó su mala racha en los mundiales tras verse forzado a abandonar la semifinal de los 110 metros con vallas por una lesión.

Berlín esperaba impaciente el momento. El estadio olímpico abarrotado con 70.000 personas, viento casi nulo y todos las miradas puestas en un solo hombre.

Nada le gusta más a Bolt.

El espectáculo previo del jamaiquino, jugando con las cámaras de televisión y regalando gestos volvía a ser el preludio de otro momento memorable.

La primera salida nula no pareció inquietarle lo más mínimo. Al segundo intento, Bolt salió como alma que lleva el diablo por la calle cinco y antes de llegar a la curva ya había tomado la compensación a todos los finalistas.

Sólo y sin ningún rival cerca, jaleado por una grada que asistía perpleja a la carrera, Bolt cruzó la línea de meta. Apretó los dientes, se mordió la lengua y señaló el cronómetro oficial del estadio. 19.19 segundos. No había nada más que decir.

“He demostrado a todo el mundo que mis récords en Beijing no eran una broma”, manifestó el velocista.

Bolt estableció con esta plusmarca un increíble cinco de cinco en grandes eventos. Cinco finales en Juegos Olímpicos y mundiales ganadas con récord incluido. El equipo de Jamaica del 4×100 tiene en sus manos de posibilidad de que Bolt sume seis de seis.

“Si la Reina Isabel me diese el título de caballero, pues el Sir Usain Bolt me quedaría bastante bien”, dijo.

Lejos del jamaiquino, la joven sensación panameña Alonso Edward, de sólo 19 años, ganó la medalla de plata, la segunda en la historia de los mundiales para su país después del oro del saltador Irving Saladino en Osaka.

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