- Obispos dicen que “es su deber” informar a su superior lo que ocurre en ámbito político nacional
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El vicepresidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, anunció que en los próximos días la Conferencia Episcopal cumplirá con el deber de informar al Papa Benedicto XVI sobre el “peligroso” ambiente de “violencia” que vive en estos momentos Nicaragua y del que no es ajena la jerarquía de la Iglesia católica.
Mata, uno de los obispos más contundentes en críticas a los abusos del Gobierno de Ortega, hace unos días recibió amenazas de muerte después que la Arquidiócesis de Managua, a través de un comunicado, condenó el ataque que sufrieron miembros de la Coordinadora Civil por parte de turbas orteguistas en los predios de la Catedral de Managua, donde pretendían realizar un acto cultural con la debida autorización del Arzobispo Leopoldo Brenes.
“EL VATICANO DEBE SABER”
Además, algunos funcionarios del Gobierno han vertido ataques verbales públicos en su contra. Ayer el Procurador de Derechos Humanos Omar Cabezas lo acusó a él y al obispo de Granada Bernardo Hombach de ser “agentes de la Central de Inteligencia Americana (CIA, por sus siglas en inglés) y de trabajar en un plan para desestabilizar al Gobierno.
Aunque Mata restó importancia a las amenazas de muerte y a los ataques verbales, los obispos han considerado que sus superiores deben estar informados del “problema” que enfrentan.
“Un obispo está al servicio directo del Santo Padre (Benedicto XVI) y es nuestro deber también informar a los superiores. Nuestros superiores son justamente el Santo Padre junto con la gente que lo asesora y lo apoya en su oficio de gobierno”, señaló el obispo.
Agregó que el informe será transmitido al Pontífice a través de su representante en el país, el Nuncio Apostólico Monseñor Henryk Nowacki. No dio fecha para enviar el informe, pero dijo que por ser un “problema grave”, lo pondrán en conocimiento del Vaticano lo antes posible.
“PALABRAS NECIAS”
Al referirse a las acusaciones del procurador Cabezas, que lo señala de ser “agente de la CIA”, dijo que son “palabras necias” y sólo merecen “oídos sordos” y lo invitó a “probar su acusación”; agregó que son “afirmaciones gratuitas que provienen de una actitud de poca responsabilidad, sobre todo para el cargo que tiene”.
Lamentó que Cabezas con un cargo como el que tiene, en lugar de resolver los problemas de la gente, los minimice y evada, se dedique a andar señalando.
YA NO ESPERAN DIÁLOGO CON EL GOBIERNO
En cuanto al estado de la relación Iglesia-Gobierno, considera que no está “rota” por completo, pero sí “un poco fría”.
Aclaró que los obispos consideran que las críticas de los funcionarios surgen a título personal y no como una directriz, ya que no conciben que un gobierno se ponga en una posición “negativa ante otros líderes que tienen influencia en el pueblo al cual sirven”.
Lamentó que al Gobierno no le haya interesado desarrollar el diálogo solicitado por ellos y dijo que después de tanto tiempo ya no esperan que se concrete.
Considera que eso es reflejo del desinterés “por escuchar a cierto sector del pueblo que no canta la canción que ellos dicen, pero esperamos que el Gobierno escuche la voz de tantos sectores necesitados y esperamos que las cosas no se compliquen”, concluyó.
El obispo de Granada Bernardo Hombach prefirió no opinar sobre el tema y se excusó.
VICE PRESIDENTE MORALES CARAZO REPROCHA ACUSACIONES
Por su parte el vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, reprochó ayer las afirmaciones del procurador Cabezas, quien aseguró que algunos obispos y directivos de Amcham eran agentes de la CIA.
Indicó que si bien es cierto el país goza de la libertad de expresión, “no se puede descalificar la autoridad de nadie y menos de un prelado de tanto prestigio y firmeza como Monseñor Mata con ligerezas de esa naturaleza”.
Tras finalizar un encuentro con una delegación de médicos taiwaneses, Morales señaló que los obispos, “como cualquier ciudadano”, tiene la plena libertad de expresar su opinión y críticas entorno a los problemas políticos y sociales que atraviesa el país.
“Hasta hoy lo que yo he escuchado son llamamientos hacia la sensatez, hacia la cordura y hacia evitar la violencia y procurar la unidad y la reconciliación. Protesten y señalen anomalías, atropellos y violencias que se dan, están en todo su derecho”, expresó.
Al ser consultado vía telefónica sobre las acusaciones de Cabezas, el presidente de la Cámara de Comercio Americana en Nicaragua (Amcham), Róger Arteaga, dijo que él prefería no responderle a “locos”.
Indicó que lo que se pretende es denigrar a un gremio que ha sido crítico y ha denunciado las malas actuaciones del Gobierno del presidente Daniel Ortega.
NO HAY CONFRONTACIÓN
Pese a las serias fricciones entre la Iglesia y el Estado, Morales Carazo dijo que no ve ninguna confrontación entre ambos sectores y aseguró que las amenazas de muerte que han denunciado algunos obispos son una práctica común en la esfera política y empresarial.
“No hay ninguna confrontación (entre la Iglesia) con el Gobierno. Yo no la percibo así. Hay hechos y sucesos que producen chispas y hacen grandes ruidos”, dijo.
No obstante, Morales llamó a la Iglesia y al Gobierno a crear un canal de comunicación para “suavizar” esas tensiones.
“Es cierto que algunos obispos han dicho que han recibido amenazas de muerte. Yo no creo que en Nicaragua existan políticos o personas de relevancia que de una u otra forma no hayan recibido algún tipo de amenaza por alguna persona intolerante, fanática, apasionada o que son impulsadas por el odio y no por sentimiento de convivencia”, apuntó.
Sobre la represión orteguista contra la Coordinadora Civil, Morales reiteró su censura y rechazo contra los actos de violencia protagonizados por las turbas sandinistas.
“Nadie puede aplaudir esa manifestación de intolerancia y violencia que se ha dado en nuestro país”, sostuvo.