Impotencia. Una pareja se abraza frente a su casa destruida por el terremoto que devastó el sur de Perú el 17 de agosto de 2007. El Gobierno peruano no ha dado respuesta a los sobrevivientes. (LA PRENSA/AP/R. Mazalán)

Víctimas de terremoto en el olvido

Sobrevivientes siguen habitando en carpas y sin ayuda del Gobierno peruano [doap_box title=»Misas y vigilias» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] A lo largo de este sábado se realizaron misas y vigilias en diversas ciudades, que fueron afectadas por el terremoto de 7.9 grados, en recuerdo por los fallecidos y en demanda de las obras de servicios públicos y […]

  • Sobrevivientes siguen habitando en carpas y sin ayuda del Gobierno peruano
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A lo largo de este sábado se realizaron misas y vigilias en diversas ciudades, que fueron afectadas por el terremoto de 7.9 grados, en recuerdo por los fallecidos y en demanda de las obras de servicios públicos y reconstrucción de casas, colegios y hospitales, que siguen pendientes, a pesar de las promesas del presidente Alan García.

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Cientos de damnificados por un terremoto de 7.9 grados que hace dos años afectó severamente las ciudades peruanas de Pisco, Chincha e Ica (Sur), denunciaron este sábado que siguen viviendo en carpas y reclamaron al Gobierno la reconstrucción de sus ciudades.

El epicentro de las protestas pacíficas se ubicó en Pisco, donde se realizó una masiva “marcha por la dignidad” entre calles y plazas en medio de escombros, exigiendo al Gobierno cumplir con sus promesas de ayuda humanitaria.

“La ciudad está como bombardeada. Estamos como si ayer hubiese sido el desastre, se han olvidado de nosotros, vivimos en carpas a la intemperie”, dijo a los medios Catalino García, un dirigente vecinal de Pisco, que encabezaba la marcha.

La tensión aumentó cuando más de un millar de personas ocuparon el puente Huamaní y bloquearon por horas la Carretera Panamericana Sur en el km 226, desafiando a la Policía, que resguardaba la vía para evitar la paralización del tránsito.

Hubo quemas de neumáticos e intentos de saqueos a autobuses y camiones, protagonizadas por agitadores infiltrados, según los organizadores de la jornada de protesta.

El terremoto de 7.9 grados de magnitud devastó la costa central de Perú el 15 de agosto de 2007 y dejó 519 muertos en las regiones de Ica (a la que pertenece Pisco), Lima, Huancavélica y Ayacucho.

Sin embargo, Pisco fue una de las ciudades más afectadas, pues la mayoría de los 320,000 damnificados y de las 85,000 casas destruidas corresponden a esa localidad costera.

INDIGNADOS

Los pobladores portaban carteles que pedían la salida de los “corruptos” de los órganos estatales encargados de la reconstrucción y lanzaban arengas como “Alan (García) mentiroso, cumple tus promesas”.

El Alcalde de Pisco, Juan Mendoza, declaró a Radio Programas del Perú (RPP) que más de 10,000 familias de Pisco viven en casas de esteras (juncos) y calaminas (techos provisionales).

Agregó que los recursos del Estado para levantar nuevas viviendas sólo han beneficiado a 300 familias y lo que se necesita es un plan de mayor alcance.

“Estamos indignados y decepcionados, ¿dónde fueron a parar las donaciones y los ofrecimientos del Gobierno?”, clamó Catalino García, mientras una persona disfrazada de rata, símbolo de la corrupción, animaba la marcha.

La jornada se inició con una protesta con cacelorazos a partir de la medianoche en la plaza principal de Pisco, para reclamar por la inacción de las autoridades en los trabajos de reconstrucción de las viviendas.

“No tenemos casas, pistas ni hospital”, fue el grito más repetido por los pobladores de Pisco, un puerto a 250 km al Sur de Lima y la localidad más golpeada por el sismo, ya que también sufrió un maremoto. “Son dos años y Pisco sigue igual, la reconstrucción no avanza”, dijo una mujer que se identificó como María Loayza al Canal N de televisión.

BOMBA DE TIEMPO

De su lado, el Gobierno de Alan García publicó, este sábado, avisos de pagos en los diarios, prometiendo la entrega en el primer trimestre de 2010 de tres hospitales en Ica, Chinca y Pisco, donde reconoció avances parciales en la reconstrucción.

En tanto, el gerente del estatal Fondo de Reconstrucción del Sur (Forsur), Luis Consiglieri, manifestó a la Cadena Peruana de Noticias (CPN) que el retraso en las obras de reconstrucción responden a las deficiencias en la elaboración de los proyectos, a cargo de las municipalidades.

El funcionario dijo que hay una “expresa voluntad de cambio y de corrección” en el Gobierno, para que se cumpla con la ejecución del presupuesto y de los proyectos en las zonas devastadas.

Cifras de Forsur muestran que el Estado tiene 950 millones de soles (unos 316 millones de dólares), incluidos 45 millones de soles (15 millones de dólares) de la cooperación internacional, para realizar las obras de reconstrucción, pero sólo se ha avanzado un 23 por ciento.

La lentitud de las obras en el sur peruano fue destacada por toda la prensa limeña, que resaltó que la demora ha incubado un conflicto social que puede convertirse en una bomba de tiempo. Los pobladores viven en carpas y precarias casas de madera, muchas de ellas donadas por la cooperación internacional y las ONG.

“Las autoridades municipales están levantando muros de ladrillo alrededor de terrenos baldíos y de carpas que sirven de casas como tratando de ocultar el entorno”, afirmó el diario El Comercio.

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