Un nica en festival de rock más famoso de la historia

Dieciocho dólares costaba la estadía en el paraíso por tres días. Algunos nicaragüenses vivieron Woodstock desde su tierra, otros fueron más afortunados y pudieron presenciar un acontecimiento musical sin precedentes. Patrick Bolaños Davis llegó al segundo día del festival, por pura casualidad. En Nicaragua este hombre flaco, rubio, de ojos azules y risa fácil vivía […]

Dieciocho dólares costaba la estadía en el paraíso por tres días. Algunos nicaragüenses vivieron Woodstock desde su tierra, otros fueron más afortunados y pudieron presenciar un acontecimiento musical sin precedentes.

Patrick Bolaños Davis llegó al segundo día del festival, por pura casualidad. En Nicaragua este hombre flaco, rubio, de ojos azules y risa fácil vivía la juventud rebelde y se juntaba con sus amigos en un restaurante, junto adonde se ubica hoy el Parque Las Madres, para escuchar buen rock y fumar churros de marihuana, hasta que un día sus padres decidieron enviarlo a una academia militar en Estados Unidos. Era 1969 y tenía 17 años. Estaba en Missouri hospedándose para pasar exámenes rutinarios y así empezar sus estudios militares, cuando su compañero de cuarto le comentó de un “buen concierto” que tendría lugar en Nueva York.

“Yo no tenía ni idea de Woodstock, pero mi amigo me dijo que iba a estar Bob Dylan y para mí eso era lo máximo. Así que me convenció y viajamos 18 horas hasta llegar a Bethel”, recuerda Patrick, aunque finalmente ese músico rechazó participar en Woodstock.

Cuando Patrick llegó junto a su amigo ya ni siquiera tuvo que pagar. Entró a la finca donde se realizaba el concierto y compartió la paz y el amor con todos los presentes.

“Eran tiempos de mucha tranquilidad. Todos se regalaban churros, si le pedías sándwich a alguien, te daba la mitad o te lo regalaba entero”, relata y agrega que a pesar de que se reunió casi medio millón de personas en aquel lugar, el ambiente era sumamente relajante.

“Había todo tipo de personas, jóvenes la mayoría, pero también familias hippies enteras: el papá, la mamá y los niños.

La música fue de lo mejor. Para Patrick, ver a Santana fue “increíble”, pero también lo fue ver tocar en vivo a Creedence Clearwater Revival, Janis Joplin y The Who. “Todos los artistas eran aclamados por igual”, asegura este hombre de 57 años.

Sobre las drogas que circularon en Woodstock, Patrick recuerda haber visto que la mayoría consumía marihuana, pero también había mucha cerveza y había que tener cuidado con que alguien te ofreciera “cool-aid”, una especie de jugo en polvo, pues podía contener algún alucinógeno.

Para Bolaños éste fue uno de los episodios inolvidables de su juventud. Tuvo la fortuna de asistir a uno de los festivales de rock más famosos de la historia. Aunque sea un día, y por pura casualidad.

CELEBRANDO

A manera de homenaje la Ruta Maya tendrá un concierto hoy a partir de las 8:00 p.m. La entrada cuesta 100 córdobas y en el concierto participan el grupo La Calle y el vocalista César Torres.

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