- Como los oligarcas orteguistas, el ex presidente liberal hace un palacete veraniego en Pochomil Viejo, donde su vecino cercano es su ex amigo Byron Jerez
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En estos días que se conoce la ostentación de los principales dirigentes del Frente Sandinista, hay que volver a ver también a Pochomil Viejo. Ahí, a 58 kilómetros al suroeste de Managua, frente al mar, el ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, el principal socio político de Daniel Ortega, invierte en la construcción de un palacete veraniego en momentos en que enfrenta un juicio en Panamá por blanqueo de capitales.
El complejo quedará a la par de la casa de playa de su antiguo socio y ex amigo Byron Jerez, el poderoso ex director de Ingresos que construyó una mansión valorada en su momento en tres millones de dólares y para la que en esos años se le señaló de usar fondos que habían sido donados para ayudar a las víctimas del huracán Mitch, después de aquel fatídico octubre de 1998.
Los nuevos vecinos del ex Presidente cuentan que hace seis meses empezaron a levantar los muros de la nueva construcción, donde todos los martes y domingos él llega a supervisar las obras junto a su esposa María Fernanda Flores.
Según estos moradores y los ingenieros del proyecto, han entrado hasta ahora al menos seis rastras cargadas cada una con 600 bolsas de cemento, mientras en el suelo de lo que será el complejo se puede apreciar maderas como níspero y caoba, que serán empleadas en la mansión supuestamente estilo colonial que se hace Alemán.
El ex mandatario liberal (1997-2001) aún tiene pendiente un juicio en Panamá, pero la noticia de que será juzgado en aquel país, por blanquear 58 millones de dólares provenientes del erario nicaragüense, no ha impedido que sus trabajadores continúen la lujosa construcción que puede ser vista desde la playa.
Consultado al respecto, Alemán se burló de los periodistas al teléfono. “A la gran p… ¿No me podés dar una rebaja?”, dijo cuando se le citó el costo del proyecto y agregó: “Haceme un favor, comprámela en tres millones, un millón, pero los ponés teja sobre teja. Dame ya 500 mil dólares y te la vendo”, dijo por teléfono acompañado supuestamente de su esposa.
DETALLES DEL COMPLEJO
Los planos del complejo “veraniego conjunto familia Alemán Flores” fueron elaborados por el arquitecto Roberto Fuentes Cardenal.
La propiedad es de 11 mil 150.90 metros cuadrados, poco más de una manzana. Un día, una parte de esas tierras pertenecieron al señor Gilberto Gago, ya fallecido, hasta que Alemán miró aquel paradisíaco sitio en una de sus visitas a la mansión de Jerez y se imaginó que allí, en esa colina, podría disfrutar de buenas vacaciones con los suyos, narra la hija de Gago, Reyna Gutiérrez.
La otra versión es que Jerez se hizo de la propiedad gracias a un acuerdo con el entonces alcalde de San Rafael del Sur y luego le cedió su parte al ex Presidente, que sumó lo que era de Gilberto Gago e ideó su propio complejo.
Como sea, de acuerdo con el plano, los Alemán construirán casas, vestíbulos, piscina, tanques, cocina, área de servicio, bar y vestidores, master suite, dormitorios privados, quiosco mirador, ranchón sala comedor, dormitorios de huéspedes y un parqueo para nueve vehículos.
DECLARACIÓN INCOMPLETA
El nivel de detalles del complejo, los Alemán no lo declararon ante la Alcaldía de San Rafael del Sur cuando pagaron sus impuestos. Ellos propusieron otro tipo de edificación, consta en documentos.
María Fernanda Flores solicitó un permiso de construcción el 13 de noviembre de 2008, cuando el alcalde de ese municipio, el liberal Carlos Porras, prácticamente iba de salida. Las elecciones municipales ocurrieron el 9 de noviembre y la Alcaldía la ganó el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Son las mismas elecciones que han sido denunciadas como el mayor fraude electoral de la historia de Nicaragua.
Apurados, gestionaron estos papeles. Flores pagó 7 mil 600 córdobas en impuestos. El permiso de construcción estableció que los Alemán harían una casa de 600 metros cuadrados que tendría un costo de 760 mil córdobas (37 mil dólares aproximadamente). Para demostrar que harían eso, Flores presentó un contrato de construcción firmado días antes con el ingeniero David Sánchez Berríos, quien no está a cargo ya de las obras y cuyas oficinas están localizadas en Managua.
OBREROS SE QUEJAN DE QUE NO LES PAGA
En la cláusula dos del contrato se dice que esos 600 metros cuadrados serán “tipo mampostería” y exponen que en esa área habrá espacio para construir “módulos de entrada, cocina, dormitorio principal, para niños, huéspedes y áreas de servicio”.
La familia Alemán asegura que el resto de la construcción “son áreas abiertas”, sin embargo trabajadores vinculados a la obra dijeron que la ex primera dama es una mujer de gustos exquisitos, que no se ha conformado con lo expuesto en el contrato original. Ella quiere que apuren el paso y tengan todo listo en septiembre próximo.
Estos obreros describen a Flores como una dama que “la vez pasada derribó una parte de la construcción, mandó a destruir un ladrillo que se había colocado porque simplemente no le gustó y luego se debió poner de otro tipo”, aseguraron los trabajadores.
Alemán admitió por teléfono la construcción, pero aseguró que únicamente se harán los 600 metros cuadrados que declaró ante la comuna. “¿Cómo no van a tener los planos si los llevamos a la Alcaldía para su aprobación? No sé. Todo es legal. ¿Qué tiene que ver que tengan los planos? Andá ve, hay tres dormitorios para mis hijos, uno para María Fernanda, un ranchón”, sostuvo el ex gobernante.
Pero del contrato original al plano actual hay mucha diferencia, dicen obreros consultados que, además, se quejan que no les han pagado sus salarios.
La mayoría de ellos responsabiliza al ingeniero que tiene actualmente las obras a su cargo, Walter Cerna Velásquez.
Aldo José Aguilar García, conocido en Pochomil Viejo como “Panza Larga”, es uno de ellos. Vive en una casa sencilla en el poblado y miró con mucha esperanza cuando despuntaba la construcción. Para ellos significaba un trabajo y en estos tiempos nada se puede dejar.
Sin embargo algo pasó, luego vino otra justificación y hasta el momento no les han pagado. Son decenas de trabajadores de los pueblos aledaños a quienes supuestamente tampoco les pagan.
Aguilar García tiene un hijo de 22 años. Manuel —así se llama el muchacho— se molestó muchísimo cuando le dijeron que no había plata cuando llegó a cobrar poco más de mil córdobas que le debían. Lanzó una piedra y la estampó en el vidrio de un contenedor. Terminó en la cárcel, preso durante dos días.
“El maltrato es que llega 15 días un grupo y no les pagan. Luego llega otro grupo y tampoco les pagan. Pasó algo muy triste con un chavalo mío. Trabajamos cinco semanas y no miramos dinero. A todos nos han engañado. Son sinvergüenzas. Me quedaron debiendo 5 mil córdobas”, dijo el padre del muchacho.
Alemán no oculta su molestia cuando le preguntamos sobre los pagos sin cumplir. “¿Y yo qué tengo que ver con eso?”, dijo.