- Seguidores de Zelaya desafían toque de queda
TEGUCIGALPA/ AFP
“Nos tenemos que ir por las montañas para romper los retenes militares”, advierte el médico José Rafael Reyes, quien intentaba este sábado llegar a la frontera entre Honduras y Nicaragua para encontrarse con el presidente depuesto Manuel Zelaya.
Al igual que Reyes, cientos de personas se aglomeraban en el estacionamiento del centro comercial Villas del Sol para partir desde Tegucigalpa hacia el pueblo fronterizo Las Manos, a unos 120 kilómetros al sureste de la capital, adonde Zelaya tuvo un ingreso fugaz al territorio hondureño el viernes y permanecía este sábado en el borde nicaragüense de la frontera.
“Aunque dicen que también los soldados están en las montañas, ya cerca de Las Manos; no sé cómo vamos a hacer, pero vamos a llegar con mi esposa y mi hija (de 21 años)”, afirma el médico, con cara de desvelo después de cumplir el turno en el estatal Hospital Escuela.
“Hay como 18 retenes militares desde aquí hasta Las Manos. No dejan pasar a la gente que quiere dar apoyo a nuestro presidente”, se queja Cristian Oliva, de 18 años.
Los simpatizantes tratan de llegar a la zona de Las Manos, pero los militares no los dejan pasar para impedir el apoyo al gobernante depuesto el 28 de junio por las fuerzas armadas, que lo expulsaron del país y lo enviaron a Costa Rica.
TOQUE DE QUEDA
Para impedir la movilización de los simpatizantes y del propio mandatario, Micheletti estableció al mediodía del viernes un toque de queda en la zona fronteriza que fue ampliado a 42 horas consecutivas, hasta la mañana de hoy domingo.
“El toque de queda no aplica aquí sino sólo en la zona fronteriza, por eso a nadie se detiene aquí”, afirmó a la AFP el policía José Arturo Aguilar, en la estación policial de Villa Vieja, 5 kilómetros al este de Tegucigalpa.
Aguilar dirige un operativo en que piquetes de policías detienen a los autobuses, bajan a los hombres, les levantan la camisa y los revisan para asegurarse de que no llevan armas. Las mujeres se quedan dentro de los buses.
“Sólo se trata de ver si llevan armas de fuego o cortopunzantes y se les quitan”, afirmó el policía.
“Ésta es una represión bárbara, nunca se había visto, le tienen miedo al hombre (Zelaya), mientras no venga no se acabará esto”, expresó Rigoberto Maradiaga, de 56 años, después de pasar al registro de los pasajeros del bus que se dirigía al municipio de Morolica, en la zona fronteriza.
Dos intentos ha hecho Zelaya por retornar al país, pero las autoridades no lo han dejado entrar, a pesar de que han ordenado su captura por 18 delitos, incluyendo traición a la patria por supuestos intentos de continuar en el poder más de los cuatro años que se vencen el 27 de enero del 2010.
El 5 de julio intentó aterrizar en un avión venezolano en el aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa, pero las autoridades colocaron aviones militares en la pista para que no pudiera aterrizar.