- Mandatario costarricense insiste en que su propuesta es la mejor salida para resolver conflicto de Honduras
CARACAS/ EFE
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El Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, aseguró ayer que el acuerdo propuesto por él, como mediador, para solucionar la crisis política en Honduras “no ha muerto” e hizo un llamado a las partes para que lo firmen porque ese país “no merece” sufrir más.
“El acuerdo no ha muerto y sigue siendo la mejor salida para resolver el conflicto”, declaró Arias en un discurso pronunciado en la localidad de Nicoya, provincia de Guanacaste, donde se celebraba los 185 años de la anexión de ese antiguo territorio nicaragüense a Costa Rica.
“Creo que la reconciliación en Honduras es un valor supremo que está por encima de cualquier otro”, agregó el mandatario, quien aseguró que el “acuerdo de San José” contiene sugerencias de la comunidad internacional y de las dos partes en conflicto.
Arias pidió que se firme el documento “para que no se derrame más sangre, que no brote más el odio, que no se divida más una sociedad que ha sufrido mucho por la pobreza y que no merece sufrir por sus gobernantes”.
El pasado 18 de julio Arias presentó a los representantes del derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y de su sucesor en el cargo, Roberto Micheletti, una propuesta de siete puntos, que contenía como principales objetivos la restitución de Zelaya, la conformación de un gobierno de reconciliación y amnistías políticas.
El grupo de Zelaya aceptó la propuesta, pero el de Micheletti la calificó de “inaceptable” y acusó a Arias de entrometerse en asuntos internos de Honduras.
El pasado miércoles Arias presentó una nueva propuesta, llamada Acuerdo de San José, que contiene los mismos puntos principales con algunos adicionales que habían sido propuestas por la delegación de Micheletti.
Ese día la delegación de Zelaya dio por fracasada la mediación, por “la intransigencia de los golpistas”, mientras el grupo del nuevo gobierno dijo que la analizaría.
HARÍAN HISTORIA
Arias reiteró a los hondureños que tienen en sus manos una posibilidad histórica de convertirse en el primer país que “revierte un golpe de Estado” por acuerdo de las partes.
Honduras vive una profunda crisis política desde el pasado 28 de junio, cuando Zelaya fue capturado y expulsado del país por el Ejército, en el día en que planeaba realizar una consulta popular que había sido declarada ilegal por varias instituciones del Estado.
El Congreso destituyó a Zelaya y nombró en su lugar a Micheletti, cuyo gobierno no cuenta con reconocimiento de la comunidad internacional, que ha condenado los hechos como un golpe de Estado y exige el retorno al poder del presidente derrocado.