- Asegura haber sido guía del comandante Tomás Borge en los años sesenta
CORRESPONSAL/ MADRIZ
Don Pedro Rafael Tercero Ochoa siente que lo abandonaron. Y no es él único. La mayoría de los ex combatientes históricos del departamento de Madriz, que participaron en la insurrección que llevó al derrocamiento de la dictadura de la familia Somoza, se sienten en el total olvido y abandono por parte de la dirigencia nacional de su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Pedro Rafael Tercero tiene 64 años y desde inicios de 1960, cuando apenas tenía unos 16 años, participó en la clandestinidad como vaquiano (guía) del comandante de la revolución Tomas Borge Martínez, ahora embajador de Nicaragua en el Perú.
“En esa época yo tenía la misión de trasladar desde mi finca, en la comunidad del Gualiqueme, en el municipio de Somoto, al comandante Tomás Borge, a quien llevaba al territorio de Honduras en misiones de guerrilla”, aseguró Tercero, quien lamenta que hoy ni se les tome en cuenta.
Ahora, señala que la dirigencia nacional y departamental de su partido (FSLN) ni se acuerda de ellos, a pesar de que en aquella época de la guerrilla fueron de gran utilidad en el derrocamiento de la dictadura de los Somoza.
OTROS COLABORADORES
Al igual que Pedro Rafael Tercero Ochoa se cree que hay unos 300 colaboradores históricos, en varios de los municipios del departamento de Madriz, quienes están enfermos y en la pobreza.
“Algunos tenemos necesidades de medicamentos, alimentos, vivienda o un terrenito para vivir de la agricultura. O que se nos pase una pensión, porque estamos viejos y enfermos”, sostuvo Tercero.
Este señor ya canoso mostró a LA PRENSA un cuadro de una antigua foto (en blanco y negro) en la que él aparece sentado al fondo, y al inicio de la derecha está sentado el comandante Tomás Borge, vestido con una camisa a rayas, durante una reunión clandestina en un hotel de la ciudad de Somoto.
“Sólo pido que se acuerden de aquellos que están enfermos y que necesitan apoyo del Gobierno sandinista”, dijo mientras sostenía el cuadro que guarda con aprecio.