- Algunas pequeñas han sido abusadas por sus padres y en Siuna una de ellas quedó embarazada
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CORRESPONSAL/ RAAN
Los abusos sexuales en contra de niñas, principalmente menores de 14 años, en los municipios del Triángulo Minero, Prinzapolka y Mulukukú, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), siguen siendo motivo de preocupación para las autoridades de Las Minas.
En los últimos días niñas abusadas se han presentado a la delegación policial en Siuna a denunciar a sus agresores, que en algunos casos resultan ser sus padres biológicos, informó la teniente Reyna Flores, jefa de la Comisaría en Las Minas.
En la comarca Saslaycito, jurisdicción de Siuna, la niña a la que llamaremos “Perlita” fue abusada constantemente por su padre, cuando ambos quedaban solos en casa, mientras su madre participaba en actividades religiosas en la capilla que está ubicada a 30 metros de la casa.
La madre de la pequeña comenzó a ver algunos síntomas raros en la niña y conversó con ella, quien finalmente le dijo que había sido violada en múltiples ocasiones por su padre.
El presunto abusador, al enterarse que la niña había hablado con su mamá sobre el asunto, las abandonó. La pequeña fue llevada a Siuna y, de acuerdo a los exámenes practicados, tiene un embarazo de cinco meses.
PADRE LA RAPTÓ AL VERSE DESCUBIERTO
Flores dijo que también recibieron otra denuncia, donde la adolescente a la que llamaremos “Anita” llegó en compañía de su tía a denunciar un hecho que ocurrió en el año 2002 en la comarca Pajaratín, jurisdicción de Siuna.
“Anita” recuerda que tenía nueve años cuando su padre biológico comenzó a abusar de ella. Un día su mamá logró ver que su marido (el papá de la niña) estaba abusando de la menor, por eso salió corriendo con dirección a Siuna a poner la denuncia, pero el hombre salió con una escopeta y la siguió. Desde esa fecha no se sabe nada de la madre de la pequeña.
El abusador tomó a dos hijos varones y a la niña, y se trasladaron a Sasha, jurisdicción del municipio de Puerto Cabezas, donde vivió todos estos años con la pequeña que hoy tiene 15 años.
“Anita” logró escaparse y se trasladó a un lugar de Siuna donde vive con su tía. Ambas rompieron el silencio y se dispusieron a denunciar al violador.