Miles de hondureños manifestaron ayer en Tegucigalpa su respaldo al Gobierno de facto de Roberto Micheletti. (LA PRENSA/AFP/Orlando Sierra)

Difícil retorno

Arias presenta nueva propuesta para solucionar crisis en Honduras, que plantea retorno de Zelaya y creación de un gobierno de reconciliación [doap_box title=»Un escenario complicado» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] La comunidad internacional está decidida a restituir al mandatario depuesto Manuel Zelaya en la presidencia en Honduras, pero dada la fractura política de la sociedad hondureña, la mayoría […]

  • Arias presenta nueva propuesta para solucionar crisis en Honduras, que plantea retorno de Zelaya y creación de un gobierno de reconciliación
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La comunidad internacional está decidida a restituir al mandatario depuesto Manuel Zelaya en la presidencia en Honduras, pero dada la fractura política de la sociedad hondureña, la mayoría le augura un retorno al poder muy difícil, por no decir inviable.

En caso de retorno al poder, Zelaya tendrá que lidiar con un país extremadamente polarizado y con las instituciones a las que se enfrentó durante su gobierno: el Congreso, la Justicia y el Ejército, además del empresariado y de su propia formación, el Partido Liberal, que mayoritariamente le ha dado la espalda.

En estas condiciones, Zelaya “no tendría ningún margen” de maniobra para gobernar, dijo a la AFP Juan Ramón Martínez, durante los meses que le quedan hasta entregar el poder, el 27 de enero, al ganador de los comicios presidenciales, el 29 de noviembre.

“No podría hacer nada, excepto movilizar a la población para confrontarla con estas instituciones” opositoras, con el argumento que no lo dejarían gobernar, agrega Martínez, ex candidato presidencial y analista político.

Milton Jiménez, ex canciller de Zelaya y hombre de su confianza, dijo a la AFP desde Guatemala que no cree que vaya a haber conflictos, porque Zelaya ha “accedido” a que para formar un gobierno de “reconciliación” se seleccionen personas que no hayan participado en la ruptura constitucional.

De todas formas, Jiménez advierte que hay mucha más gente favorable a Zelaya de lo que los medios de comunicación hondureños —en su mayoría favorables a Micheletti— han mostrado.

Los sindicatos y organizaciones sociales que apoyaron a Zelaya en su intento de convocar un referéndum para reformar la Constitución y así incluir la reelección presidencial —lo que causó el golpe de Estado—, no están dispuestos a quedarse fuera de un eventual gobierno de unidad nacional, ni a desistir de sus proyectos.

Rafael Alegría, de la Central Nacional de Trabajadores del Campo y miembro de la delegación de Zelaya en las negociaciones de San José, declaró que un regreso del presidente depuesto serviría para “sentar las bases para un proceso de un desarrollo económico, social, político, democrático en el país” en los meses que le quedan de mandato.

En dicho proceso “el pueblo tendría un papel muy importante” en un “diálogo incluyente con todos los sectores, de manera franca, transparente, sincero, y no sólo para los próximos seis meses, sino para sentar las bases para los próximos años”, opinó Alegría.

Diplomáticos extranjeros en Tegucigalpa prevén un “escenario muy difícil” en el caso de que Zelaya regrese con su habitual “retórica incendiaria”.

“La comunidad internacional va a traerlo (a Zelaya) aquí, se va a ir de vacaciones tras la misión cumplida y va a dejar una bomba de relojería”, por lo que es imprescindible que “cedan las dos partes”, dijo un diplomático que pidió omitir su nombre.

Por eso, el candidato a la presidencia en las elecciones del 29 de noviembre por el Partido Nacional, gran rival del Liberal, Porfirio Lobo, aboga por un diálogo entre las diferentes fuerzas opuestas en Honduras para “bajar las aguas”, porque una “salida forzada” por la comunidad internacional podría causar “un montón de muertos”, advirtió.

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Sin embargo, ninguna de las partes firmó el documento
  • SAN JOSÉ/ AP

    El presidente costarricense Oscar Arias entregó ayer una nueva propuesta para resolver el conflicto hondureño a las delegaciones confrontadas por el poder en Honduras, en el cual insiste en el retorno del derrocado mandatario Manuel Zelaya a su cargo para el 24 de julio.

    “Las partes han cedido en ciertos puntos, pero no han cedido en cosas fundamentales siendo, claro, la más importante el regreso del mandatario José Manuel Zelaya”, reconoció Arias, despidiéndose del proceso de mediación que lo llevó a auspiciar cuatro encuentros entre las partes.

    No obstante, reconoció que “si dentro de tres días o cuatro días las partes me dicen que algo ha cambiado, volvámonos a reunir, no les podría decir que no… pero la verdad es que esto se ha alargado tres semanas y uno no sabe, lo único que puedo decir es que posiblemente ésta sea una propuesta razonable, moderada, equilibrada, donde les hago concesiones a los dos grupos”.

    Esa esperanza, no obstante, es remota considerando las declaraciones finales de los delegados de Zelaya y Micheletti que acompañaron a Arias en el acto realizado en la Casa Presidencial costarricense.

    “Solicitamos al Congreso Nacional que… retrotraiga la situación del Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial y Tribunal Supremo Electoral a su estado previo al 28 de junio… lo anterior implica el retorno de José Manuel Zelaya a la Presidencia”, señaló el nuevo documento de Arias, de cinco páginas.

    EL TIEMPO APREMIA

    Para Arias, sólo los sectores confrontados “deben decidir si lo han de firmar (el acuerdo)”, para agregar que a partir de ahora las dos partes pueden acordar acudir a “la Organización de Estados Americanos (OEA) o a algún otro foro de diálogo”, pero recordó que el tiempo apremia. “El tiempo que se nos va de las manos cae sobre las espaldas de un pueblo que clama por tranquilidad”, destacó.

    Aclaró que “el documento recoge tanto los puntos del primer plan”, como otros sugeridos por el canciller del Gobierno de facto, Carlos López, así “como sugerencias de muchos hondureños a los cuales consultamos”.

    “Si las delegaciones están de acuerdo, lo podrían firmar este mismo día (miércoles)”, resaltó.

    El plan reiteró los temas de un gobierno de unidad y reconciliación nacional, el de una amnistía para los delitos políticos, la renuncia a una convocatoria a asamblea constituyente, el adelanto de las elecciones, el traspaso de las fuerzas armadas al Tribunal Supremo Electoral un mes antes de las elecciones.

    También incorpora de nuevo la formación de una comisión de verificación y una comisión de la verdad.

    Como novedad, incluyó un calendario de cumplimiento iniciando por el mismo miércoles con la presunta entrada en vigencia del acuerdo, seguido por el retorno de Zelaya para el 24 de julio y dos días después la conformación del gobierno de unidad. Luego salta al 27 de enero 2010 con el traspaso de gobierno.

    “Ésta es una propuesta más equilibrada y moderada que busca tender puentes… no es algo escrito en piedra”, apuntó el premio Nobel de la Paz 1987.

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