- Recibió a canciller de facto y habría manifestado simpatía por nuevo gobierno
El Gobierno de Colombia vulneró la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la necesidad de aislar al régimen golpista hondureño, al convocar en Bogotá una reunión secreta con delegados de Roberto Micheletti.
Pese a que el Gobierno colombiano había negado tal encuentro con los golpistas, el martes finalmente reconoció que sí se produjo, pero lo enmarcó en una prolongación de las negociaciones que ambas delegaciones mantuvieron hasta el sábado en Costa Rica.
Aunque el contenido de la reunión no ha trascendido, se sabe que se produjo el lunes sin el consentimiento del presidente costarricense y mediador oficial en esta crisis, Oscar Arias.
La noticia trascendió en una entrevista realizada por una emisora de radio al canciller golpista hondureño, Carlos López, en la que también aseguró que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, le expresó personalmente su “simpatía” por el régimen instalado en Honduras.
Sin precisar aspectos concretos de este encuentro, López señaló que una de las razones de su visita a Colombia fue porque, a su juicio, ambas naciones son “víctimas de agresores externos comunes, como (el presidente de Venezuela) Hugo Chávez”, a quien en la entrevista consideró “una amenaza para las naciones, para la independencia de cada una de ellas”.
El Ejecutivo de Bogotá reaccionó inmediatamente para aclarar que, a pesar de esta “reunión formal entre el presidente Uribe y el canciller hondureño”, Colombia continúa dando todo su apoyo a “la gestión mediadora que realiza el presidente Arias para restablecer el proceso democrático en Honduras”.
Sin embargo, la situación planteada por Uribe es sumamente preocupante para la estabilidad de la región. El pasado 5 de julio, la OEA decidió expulsar de la organización a Honduras y pidió a sus estados miembros que rompieran relaciones de todo tipo con Tegucigalpa “hasta que se restituya al legítimo presidente, Manuel Zelaya”.