- Dirigente conservador fue despedido por familiares y viejos amigos de la lucha antisomocista
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La tristeza de verlo ir no les impidió recordarlo con una sonrisa. La familia y amigos de Rafael Córdova Rivas le dieron ayer el último adiós al veterano dirigenteconservador, en el Cementerio General de Managua.
El antiguo miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y ex presidente del Partido Conservador, logró reunir a varios de los más destacados representantes de “la vieja guardia” de la política, de aquellos hombres que enfrentaron las balas y la cárcel bajo la dinastía de los Somoza y a aquellas mujeres que tuvieron los pantalones para comprender la dura realidad de esa época.
Córdova Rivas tenía 85 años al momento de su muerte.
“Él (Córdova Rivas) fue siempre un hombre espontáneo, bonachón, sociable, amigo de los amigos, nunca le hizo daño a nadie, ni mal, trataba más bien de ayudar. Era un hombre consecuente con sus amigos, fiel a sus ideales”, dijo Emilio Álvarez, quien compartió las luchas contra los Somoza al lado de Córdova Rivas.
Además de sus familiares, Córdova Rivas recibió el último adiós de parte de Arturo Cruz Porras, quien también fue miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional; Emilio Álvarez, ex Canciller; Dionisio Marenco, ex Alcalde de Managua; Joaquín Cuadra, ex Jefe del Ejército de Nicaragua y Azalia Avilés, presidenta del PC, entre otros.
CON LA BANDERA HASTA EL FINAL
Tal y como lo pidió, Córdova Rivas fue sepultado con la Bandera de Nicaragua sobre su ataúd, en una mañana en que el sol y la lluvia cesaron por unos instantes, para permitir a las nubes cobijar la partida del luchador antisomocista.
“Ésta fue una generación que fue creada en el fragor de la política dura, de la represión, de la cárcel y de una lucha tenaz contra el somocismo. Hay una reserva moral entre todos ellos, ellos cambiaron la superación material de sus familias y los objetivos económicos, a cambio de conquistar una Nicaragua que fuese una República, en democracia y libertad”, señaló Rafael Córdova Álvarez, uno de los hijos de Córdova Rivas.
A Álvarez Montalván y Cruz Porras, así como otros antiguos dirigentes antisomocistas y contemporáneos de Córdova Rivas, se les vio llegar apoyados en sus bastones, pero siempre firmes en sus convicciones.
“No se le puede despedir con tristeza, porque él (Córdova Rivas) era un hombre ameno, se conocía todos los dichos. ‘Esa lora quiere masa’ y todo lo que vos querrás y en las reuniones siempre nos hacía reír con sus ocurrencias”, recordó Cruz Porras.
LIMPIO EN LOS PANTANOS Y LAS TAREAS PENDIENTES
El ex canciller Álvarez agregó que Córdova Rivas vivió y murió fiel a sus convicciones.
“Él pasó por el pantano y no se contaminó, estuvo en el poder y no cedió a sus creencias fundamentales y aún estando en calidad de gobernante, él fue un amparo para gente que había sido confiscada injustamente, lo recordamos como un ciudadano ejemplar”, precisó Álvarez.
Pero la gran misión que se impuso Córdova Rivas junto con Pedro Joaquín Chamorro y otros dirigentes del pasado, de convertir a Nicaragua en una verdadera República, sigue pendiente, remarcó Cruz Porras, quien ahora tiene las esperanzas fijadas en la juventud.
“Lo despido como el compañero de UNAP: Unión Nacional de Acción Popular y espero que algún día UNAP reencarne en jóvenes como usted. Nosotros, Pedro Joaquín (Chamorro), Ernesto Cardenal, Rafael, Emilio Álvarez, todos queríamos una Nicaragua diferente, no sólo un cambio de Gobierno. Queríamos justicia social, pluralismo, el verdadero no alineamiento. Es lo que se ofreció en 1979 y no se cumplió, pero siempre puede ser”, manifestó Cruz Porras.