A sus 85 años, el viejo “roble conservador” Rafael Córdova Rivas se tomó el tiempo para dejar este mundo.
En tiempos de Somoza, Córdova Rivas se recostaba en una hamaca, en la Isla Zapatera, y empezaba una y otra vez a darle vueltas a una idea que lo seguía desde su juventud: cómo derrocar a la dinastía, a la estirpe sangrienta.
Córdova Rivas vio, tras varias carceleadas, la caída de la dinastía somocista, en 1979. Luego se sumó a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, en los años ochenta.
Su hijo, Rafael Córdova Álvarez, explicó que el histórico dirigente del Partido Conservador y jurado antisomocista falleció a la 12:15 del mediodía, según los médicos como consecuencia de un “accidente encefalocerebral e insuficiencia respiratoria”.
Córdova Rivas, quien en las fotografías luce cabellera plateada y lentes con destacados marcos negros, formó parte de diversos movimientos en contra de los Somoza, llegó a ser presidente del Partido Conservador, amigo íntimo del Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro; presidente de la Unión Democrática de Liberación (Udel), del Frente Amplio Opositor (FAO), magistrado en la Corte Suprema de Justicia, miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y diputado constituyente.
“Su honradez era un estandarte de vida, su tenacidad me sorprendió toda la vida. Salían de la cárcel, con Pedro Joaquín Chamorro y toda esa generación, y a las dos semanas ya se estaban reuniendo otra vez, viendo cómo botaban a Somoza”, recordó ayer Rafael Córdova Álvarez.
“Mi papá decía: ‘cuando me entierren, que vaya la bandera de Nicaragua, porque a mí sí me ha costado’. Ésa es una faceta de él, su amor por Nicaragua y su honradez”, añadió Córdova Álvarez.
La última vez que Córdova Rivas fue arrestado por la dinastía somocista fue el 30 de abril de 1979, hasta el 17 de mayo de ese mismo año, apenas dos meses antes de que triunfara la revolución, explicó su hijo.
CONTRA LA REELECCIÓN
Dicharachero, campechano, con buen humor y de sonrisa fácil, lo que Córdova Rivas nunca le perdonó a los Somoza era el afán por la reelección presidencial.
“Una vez estaba en su hamaca que tenía en la finca (Isla Zapatera), nos decía (a sus hijos) que había que acostarse en la hamaca para pensar cómo sacar a Somoza del poder. Lo que más le reprochaba a Somoza, lo más fuerte, era la reelección”, precisó Córdova Álvarez.
Hoy habrá, en la Iglesia de Esquipulas, una misa en honor a Córdova Rivas y luego será sepultado en el Cementerio General de Managua.
Córdova Rivas nació en San José, Costa Rica, un 23 de noviembre de 1923.
“Yo sé que él siempre estuvo aconsejando a los dirigentes del FSLN de que el rumbo que llevaba la revolución (en los años ochenta) era equivocado. Siempre hizo gestiones y presionó para que hubiera elecciones y siempre protegió de las confiscaciones a todos los empresarios privados”, sostuvo Córdova Álvarez.
MUERTE SORPRENDIÓ
Pese a que tenía 85 años, la muerte de Córdova Rivas sorprendió a Arturo Cruz Porras, quien también perteneció a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.
Para Cruz Porras, Córdova Rivas debería recibir honores de Jefe de Estado, por haber pertenecido a la JGRN.
“¡Cuánto siento eso! ¡Qué tristeza! Era un hombre bueno, de buenos sentimientos, muy amigo de Pedro Joaquín Chamorro, íntimos amigos, fueron grandes aliados”, dijo Cruz Porras.
“Él era experto en defender los derechos de la Costa Atlántica, era profundo en eso de la soberanía nacional”, añadió.
ALEGRE Y ESTUDIOSO
El coordinador de la Alianza Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, recordó a Córdova Rivas como uno de los hombres más alegres y estudiosos que haya conocido.
Jarquín compartió vivencias con Córdova Rivas al lado de Pedro Joaquín Chamorro desde los años sesenta.
“Era un luchador antisomocista que nunca flaqueó, pocas personas estuvieron tan cerca de Pedro Joaquín Chamorro en la lucha antisomocista (…), era un amante de Nicaragua, de su geografía, de sus costumbres y un conocedor, también, de la estatuaria nicaragüense, sobre todo de la Isla Zapatera y la del Gran Lago de Nicaragua”, precisó Jarquín.
Cuando Pedro Joaquín Chamorro fue asesinado, el 10 de enero de 1978, Córdova Rivas buscó y escondió a algunos testigos del crimen e inició una investigación del caso. El 10 de enero de 1978 asumió la jefatura de la oposición a la dinastía.