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Los estudiantes de la Universidad Americana (UAM) apuestan a sacar provecho de la actual crisis económica mundial, impulsando proyectos en diversos campos para crear empresas.
Mirna Sánchez, Gabriela Arrieta, Gloria Castañeda y Teresa Morales, estudiantes de Ingeniería Industrial, tomaron en cuenta la crisis económica mundial y sus efectos en el sector de la construcción para elaborar un bloque que disminuya el tiempo de construcción, que requiera menos cemento y, por lo tanto, una obra tenga menor costo.
Smart Block es un bloque con un diseño distinto al tradicional, que permite que encaje sobre otro bloque, ahorrando la mezcla de arena y cemento, que se usa para unir y rellenar los bloques convencionales, indican las impulsoras del proyecto.
Los orificios de los Smart Block se rellenan con varillas de hierro y un poco de cemento. Esto, explican, hace que el bloque ahorre material, tiempo de construcción y costo de mano de obra.
En cuanto al costo, este bloque se vendería a 11 córdobas cada uno, precio similar al que ofrecen las empresas que fabrican bloques convencionales.
LLANTAS RECICLADAS
María Johana Figueroa, Ximena Avilés, Greysi Salazar, Adriana Espinoza y Stephanie Saballos, estudiantes de Diplomacia y Relaciones Internacionales de la UAM, cuentan que crearon un proyecto que contribuyera al sector construcción, pero que también detuviera la contaminación del medio ambiente.
Consiste en el reciclaje de las llantas, para luego transformarlas en material de construcción, a un bajo costo. Denominaron el proyecto como Enicar S.A.
La idea consiste en crear un centro de acopio de llantas desechadas, que pagaría un incentivo a quienes lleguen a dejarlas.
Esas llantas se triturarían para obtener el polvo de caucho, que se puede usar como aditivo para las construcciones, específicamente para los bloques, asfalto, relleno sanitario, pistas deportivas, pasto sintético y hasta para hacer alfombras plásticas para carros y para suelas de zapatos.
Las jóvenes relatan que hicieron un sondeo entre empresas constructoras para conocer la aceptación del polvo de caucho y la idea fue bien recibida.
LÁMINAS DE CASCARILLAS
Por su parte, Iris Castillo, Celia Cuadra, Vanesa Lovo y Marcela Midence idearon usar la cascarilla de maní para crear láminas similares al plycem o plywood para usarlas en interiores, ya sea en divisiones y cielo raso. El nombre del proyecto es Aglomaní Industrial.
En una visita de campo al Occidente del país observaron que la cascarilla de maní se quema como desecho.
Su proyecto sería recolectar la cascarilla, seleccionarla, limpiarla y triturarla. Luego harían una mezcla con pegamento, pasarían a un proceso de prensado en frío y caliente para obtener las láminas.
La lámina sería de cuatro por ocho pies, con un espesor de tres octavos de pulgada. En el mercado una lámina convencional cuesta entre 360 y 400 córdobas. El precio de Aglomaní Industrial sería de unos 300 córdobas.