- Actividad iraní no es tan grande en Managua
El Gobierno de EE.UU. admitió que “no hay ninguna presencia importante” de Irán en Nicaragua, después que la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, alertara hace poco de la “inquietante” presencia de Teherán en América Latina.
El pasado 1 de mayo, la jefa de la diplomacia estadounidense señaló en un encuentro con el personal del servicio exterior de EE.UU. que “los iraníes están construyendo una gran embajada en Managua” y agregó que “uno solo puede imaginarse para qué será”.
Preguntado por las declaraciones de Clinton, el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, tuvo que admitir en su rueda de prensa diaria que “actualmente no hay ninguna presencia iraní importante en Nicaragua”.
El diario The Washington Post puso en duda las declaraciones de Clinton al afirmar en un artículo fechado en Managua que “nadie en Nicaragua puede encontrar ninguna superembajada” y que el responsable de la Cámara de Comercio de ese país, Ernesto Porta, negó que exista tal legación iraní.
Incluso un diplomático estadounidense reconoció que “no hay ninguna gran embajada nicaragüense en construcción”.
Kelly indicó que Clinton consulta normalmente al secretario de Estado adjunto para América Latina sobre temas relacionados con la región.
El portavoz, siguió hablando del tamaño de la supuesta embajada iraní en Managua.
“Nosotros, por supuesto, respetamos la soberanía de todos los países para determinar el tamaño de sus misiones diplomáticas”, dijo Kelly, quien agregó que las legaciones deberían reflejar el interés bilateral en la nación donde se construye.
También recalcó, sin responder al asunto de la embajada, que aquellos países que deciden tener relaciones con Teherán, “deben reconocer que la república islámica tiene ciertas obligaciones con la comunidad internacional, especialmente en relación a sus planes para desarrollar armas nucleares y también su apoyo al terrorismo”.
Kelly dijo no poder responder a la pregunta de si EE.UU. ha sobrestimado la influencia de Irán en América Latina.
“No estoy seguro si puedo contestar a esa pregunta. Lo que sí sé es que nos preocupan las actividades pasadas de Irán en América Latina, su posible implicación en algunas actividades terroristas en el pasado (…) pero es un derecho soberano de cualquier país el determinar su presencia diplomática”, concluyó.