Después de tomar el poder, el 19 de julio de 1979, el Frente Sandinista (FSLN) violó la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA), del 23 de junio de ese mismo año, que condujo a la renuncia del dictador Anastasio Somoza Debayle.
Esa resolución establecía que, para resolver el conflicto militar en Nicaragua, era necesario reemplazar a la dictadura con un gobierno democrático “cuya composición incluya los principales grupos representativos opositores al régimen de Somoza y que refleje la libre voluntad del pueblo de Nicaragua”.
La OEA pedía la “realización de libres elecciones a la brevedad posible, que conduzcan al establecimiento de un gobierno auténticamente democrático, que garantice la paz, la libertad y la justicia”.