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Organismos de derechos humanos en Centroamérica advierten sobre el peligro que la inseguridad en estos países se vuelva más compleja.
“La violencia e inseguridad en Centroamérica parece incursionar hacia una situación de mayor complejidad, en lugar de mostrar signos de reducción y propiciar Estados democráticos y seguros”, señala en su cuarto informe el Equipo Regional de Monitoreo y Análisis de Derechos Humanos en Centroamérica, formado por 10 organismos, entre ellos el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).
El informe 2008-2009 indica que si bien es cierto se mantienen las diferencias entre los países del Norte y Sur de Centroamérica, estos últimos, entre los cuales está Nicaragua, muestran un desmejoramiento en sus condiciones de seguridad, derivado no sólo de factores económicos, sino sociales como la polarización.
El crimen organizado ha invadido las esferas de lo cotidiano en Centroamérica, advierten. Por ejemplo, apuntan que en países como El Salvador y Guatemala se practican las extorsiones hasta a choferes de buses y pequeños comerciantes. Mientras miembros de pandillas se incorporan a las redes del crimen organizado, lo que también afecta a la población y provoca mayor inseguridad.
Señalan que muchas veces los crímenes quedan en la impunidad y los ciudadanos dejan de confiar en las instituciones Estatales, por lo que terminan tomándose la justicia por su cuenta, como ocurre con los linchamientos en Guatemala, “práctica que empieza a expandirse a otras regiones”, con el empleo del “sicariato” para eliminar a personas sospechosas de estar involucradas en actos de violencia y delincuencia contra pequeños sectores productivos.
La vulnerabilidad es atribuida a la debilidad de los Estados, la pérdida de cobertura territorial, débil profesionalidad de las estructuras e instituciones de investigación del delito, así como por la ausencia de políticas que incluyan las expectativas de los jóvenes.