- Las calorías líquidas existen. en una dieta, las bebidas pueden convertirse en nuestro peor enemigo y llenarnos de más calorías de las que creemos
Si el remordimiento lo ataca después de haber comido una hamburguesa o una pizza, es bueno que sepa que esa refrescante cerveza que le quita el calor o ese riquísimo cóctel que se toma antes de la cena, no son la mejor alternativa si de restar calorías se trata.
A veces armamos el menú contando las calorías que poseen los alimentos; pero no contamos las de las bebidas, que muchas veces nos aportan más calorías que la comida misma.
Por ejemplo, una porción de pizza puede tener aproximadamente 200 calorías; casi el equivalente a un vaso de cerveza, clara que posee 180. Ahora saque la cuenta de cuántas porciones de pizza es capaz de comer, con relación a la cantidad de cervezas que puede ingerir en una sola noche.
Según Martha Justina González, dietista y especialista en nutrición, “el licor aporta calorías vacías, es decir, sin ninguna sustancia nutritiva. Un gramo de licor aporta el doble de calorías que aportan las proteínas y los carbohidratos y casi lo mismo que aporta un gramo de grasa”.
Así que de nada le servirá eliminar el arroz, el pan y otros carbohidratos de su dieta, si no está dispuesto a despedirse del licor.
DESEQUILIBRIO NUTRICIONAL
Es bueno saber que las calorías también se beben y es por eso que si trata de llevar una alimentación saludable, lo ideal es tener mucho cuidado con los estimulantes de apetito como el licor y la cerveza; además de los postres y gaseosas que son causa de desequilibrio nutricional.
Pero no hay que satanizar las bebidas, sino consumirlas con moderación. La recomendación del comité de nutrición del American Heart Association es de 30 gramos de etanol para el hombre, lo que es equivalente a dos cervezas, dos copas de vino o dos tragos de whisky.
La mala noticia es para las mujeres, que no deberían consumir una dosis mayor de una cerveza, una copa de vino o un solo trago de whisky.
PÓNGALO SOBRE LA BALANZA
Según investigaciones, un hombre que pese 70 kilogramos tardará 2 horas para metabolizar el alcohol de 12 onzas de cerveza y hasta 3 horas para metabolizar el alcohol de 2 onzas de whisky.
Pero como es evidente que las matemáticas quitan el hambre y también la sed; tome en cuenta las consideraciones que nos da la dietista Martha Justina González.
Según ella, el licor estimula el apetito y la persona puede ingerir más alimentos de lo común. Por otro lado, los cócteles se preparan con combinaciones de jugos de frutas, a veces con algo de azúcar o sal.
Sin embargo, la sal no suma calorías, pero sí provoca sed y por tanto se puede consumir mayor cantidad de licor.
SAQUEMOS OTRAS CUENTAS
Las calorías en los tragos varían de acuerdo a sus componentes: un martini, por ejemplo tiene tan sólo 10 kilocalorías, el sake como mínimo 200 kilocalorías y en un caballito de tequila hay más de 250.
Pero como promedio una bebida alcohólica tiene 150 kilocalorías, que es el equivalente a dos rodajas de pan, una taza de papas cocidas o media taza de arroz.
Y aunque parezca irónico, es bueno mencionar que los jugos de frutas azucarados, sean industrializados o no, pueden aportar una cantidad mayor de calorías , que va de 250 a las 350 kilocalorías por vaso.
Ahora habrá que pensarla dos veces antes de buscar las alternativas que nos quiten la sed y nos sacudan el calor.