- Mayoría sigue en desacuerdo con la reelección presidencial y el cambio de sistema político, según encuesta
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Ver Infografia > Seis de cada diez nicaragüenses siguen diciendo “no” a las intenciones de reformar la Constitución Política para establecer la reelección presidencial continua o cambiar el régimen presidencial por uno parlamentario, tal como promueve el gobernante Frente Sandinista, según revela la encuesta más reciente de M&R Consultores, hecha entre el 20 y 28 de junio pasado.
El 6 de marzo reciente, en la única entrevista que ha concedido desde que regresó al poder en enero del 2007, el presidente Daniel Ortega dijo al periodista británico David Frost lo que se comentaba desde la campaña electoral que lo regresó al poder después de tres derrotas consecutivas desde 1990: “Ahora que estamos de regreso en el Gobierno, si las condiciones lo permiten, sí, volvería a correr para Presidente, y si no están presentes (las condiciones), estaría bien actuando como Primer Ministro y luego volver a correr para Presidente”.
Las declaraciones con las que el mandatario confirmó su aspiración de perpetuarse en el poder, a través de reformas constitucionales, fueron ampliamente condenadas por la oposición y la sociedad civil organizada en un país donde los intentos de reelección se han respondido con violencia, guerra y asesinatos. La encuesta muestra que la mayoría rechaza estas intenciones.
Según el estudio, el 60.8 por ciento está en desacuerdo con las reformas constitucionales que permitan la reelección presidencial continua. Sólo el 33.2 por ciento asegura que sí respalda esta propuesta y un 2.9 por ciento responde que le “da igual”.
El artículo 147 de la Constitución establece que no podrá ser Presidente quien haya ejercido el cargo en el período anterior, ni quien lo haya hecho por dos períodos, de manera que Ortega está doblemente inhibido para un próximo mandato.
TAMPOCO CAMBIAREL SISTEMA POLÍTICO
El Presidente dijo en la entrevista que transmitió la cadena de origen árabe Al Jazeera, que si no es como Presidente él también se “ve bien” como Primer Ministro, para lo cual debería igualmente reformar la Constitución Política que contempla un sistema de gobierno presidencial y no uno parlamentario ni semiparlamentario.
Pero el 59.3 por ciento de los encuestados tampoco apoya el cambio de un régimen presidencial por uno parlamentario, como específicamente promueven el magistrado sandinista de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís, y el jefe de la bancada oficialista en la Asamblea, Edwin Castro.
El cambio de sistema de gobierno es apoyado únicamente por el 32.1 por ciento de los nicaragüenses.
Otro 3.8 por ciento asegura que le “da igual” que se haga o no este cambio y un 4.8 por ciento prefirió no responder o no opinar al respecto.
SÍ A UN CSE INDEPENDIENTE
No todas las propuestas que necesitarían de una reforma constitucional fueron rechazadas por la mayoría de los nicaragüenses, porque son bien recibidas tres que han surgido desde la sociedad civil organizada y luego han retomado algunos partidos políticos de la oposición.
El 62.4 por ciento de los encuestados por M&R respondió que sí está de acuerdo con que el mínimo de votos válidos, para ser electo Presidente de la República en primera vuelta, sea del cincuenta por ciento más un voto. Actualmente, la Constitución Política y la Ley Electoral establecen que para ser electo Presidente se necesita el cuarenta por ciento de los votos válidos o un mínimo del treinta y cinco por ciento de éstos si supera por más del cinco por ciento al segundo candidato más votado, como fue el caso de Ortega en el 2006, cuando venció a un partido liberal fragmentado con el 38 por ciento de los votos.
Ocho de cada diez nicaragüenses coinciden en que el Consejo Supremo Electoral (CSE) debe ser integrado por personas independientes del Gobierno y los partidos políticos; y menos de dos de cada diez piensan lo contrario.
El CSE está integrado por siete magistrados propietarios y tres suplentes. La Constitución sólo establece los requisitos básicos para ser magistrado. Sin embargo, la Ley Electoral, de rango constitucional, sí indica que los órganos departamentales y municipales que integran este poder se distribuirán en una terna, según el porcentaje de votos obtenidos por los partidos en la última elección nacional.
Desde el año pasado, un grupo de organismos civiles promueve la realización de reformas electorales. Sin embargo, debido al temor por la aspiración de Ortega a perpetuarse en el poder, optaron por desarrollar una propuesta que garantice un sistema electoral independiente, inclusivo y transparente sin reformar la Constitución.