MÉXICO/ AFP
El opositor PRI, ex partido hegemónico de México, derrotó con mayor claridad de la esperada al oficialista PAN en las elecciones legislativas del domingo, al beneficiarse del descontento con el gobierno conservador de Felipe Calderón y la explosiva división de la izquierda.
Desde el tercer lugar de la Cámara de Diputados, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) está a punto de recuperar “de facto” la mayoría absoluta perdida en 1997, merced a su alianza con el Partido Verde.
Este triunfo “no es por méritos propios, salvo mantener una disciplina muy férrea, no pelearse entre ellos y dirimir civilizadamente sus pleitos, como no hicieron PAN (gobernante Partido de Acción Nacional) y PRD (Partido de la Revolución Democrática, izquierda)”, dijo a la AFP el escritor y politólogo José Antonio Crespo.
Poco antes de concluir el 100% del conteo de los votos, el presidente nacional del PAN, Germán Martínez, anunció su renuncia ante la derrota.
El PRI, la fuerza política que dominó México de 1929 a 2000, alcanzó el 36,68% de los votos (con el 99,87% escrutado), su nivel habitual desde que perdió el dominio de la Cámara baja con la excepción de la debacle de 2006 (23%).
También se hizo con cinco de las seis gobernaciones estatales en juego y arrebató al conservador PAN importantes alcaldías como la de Guadalajara, la segunda ciudad de México.
Este volumen de votos que regresó al redil priista provino del desplome tanto de la derecha como de la izquierda, aunque algunos analistas también levantaron la vista hacia la residencia presidencial de Los Pinos.
“Perdió el presidente Calderón. Es la peor derrota del PAN en dos décadas. Si la elección fue un referéndum, México le dijo no, vehementemente no”, escribió el periodista Ciro Gómez Leyva en el diario Milenio.
El PAN se lo jugó prácticamente todo a la carta de la política de seguridad de Calderón, quien ha desplegado a más de 36,000 militares para enfrentar a los cárteles narcotraficantes que tienen convulsionada algunas partes del territorio mexicano con más de 7,700 ejecuciones desde 2008.
“La gente no ha querido respaldar al Gobierno como le pidió el PAN en campaña (…). Esta guerra la aplaudió la gente al principio, pero ahora muchos están cambiando de idea porque hay una percepción de ingobernabilidad”, explicó Crespo.
El PRI también se vio favorecido por la sangría de electores que abandonaron al dividido PRD. “Las izquierdas, atrapadas en sus desgarramientos internos y en los vicios de sus estructuras partidistas, se derrotaron solas durante los años y meses previos a los comicios”, dijo el editorial del diario izquierdista La Jornada.
Las proyecciones de 233 diputados para el PRI (contra 106 anteriores), 146 para el PAN (206) y 72 para el PRD (127), de un total de 500 escaños, son “cifras elocuentes para el futuro inmediato que empezó ayer mismo: la sucesión presidencial del año 2012”, opinó el analista Héctor Aguilar Camín en Milenio.