- Avión con Manuel Zelaya no logra aterrizar por obstáculos en la pista, por lo que se dirigió a Managua
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El depuesto Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, no logró ayer su objetivo de aterrizar en Tegucigalpa como había anunciado, a pesar de intentarlo de todas las formas posibles, en una jornada en la que la crisis política abierta hace siete días cobró su primera muerte.
Un joven de 19 años, identificado como Isis Obed Murillo, murió de un disparo en la cabeza, y al menos otras diez personas resultaron heridas en enfrentamientos entre seguidores de Zelaya y militares en el aeropuerto de la capital hondureña, hasta donde se acercaron varios miles de partidarios del Presidente destituido para esperar su arribo a ese país.
Pocos minutos después de que los enfrentamientos provocaran la víctima fatal, el avión que trasladaba a Zelaya apareció en la capital hondureña.
Sus seguidores vitorearon la aparición de la aeronave, pero las Fuerzas Armadas, que tenían controlada la terminal aérea desde primeras horas de la mañana, reaccionaron colocando vehículos militares en la pista para evitar que el avión pudiera encontrar el espacio y tomar tierra.
Tras un par de giros sobre el lugar, sin éxito en la búsqueda de un lugar para aterrizar, y cuando la Fuerza Aérea hondureña comenzaba a enviar aviones de combate, el avión de Zelaya viró y puso rumbo a Nicaragua.
Ése fue el punto final para la manifestación más multitudinaria que ha tenido lugar en Honduras, desde que los militares derrocaron y expulsaron del poder a Zelaya el pasado 28 de junio, para colocar en su lugar a Roberto Micheletti.
PUNTO DE CONVERGENCIA
En Managua, ante un despliegue policial, el avión en el que se trasladaba Zelaya aterrizó en la pista aérea, donde era esperado por el presidente Daniel Ortega, la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, y se reunió con el Presidente de Paraguay, Fernando Lugo, quien se le unió en su cruzada por llegar a Tegucigalpa, además del canciller de Venezuela, Nicolás Maduro y el de Bolivia, David Choquehuanca.
En declaraciones al canal oficialista, Zelaya responsabilizó a los golpistas de lo sucedido en Honduras, cuando se enfrentaron sus simpatizantes con miembros de las fuerzas armadas.
“El general Romeo Vásquez, (jefe de las Fuerzas Armadas), él fue el que me traicionó en las Fuerzas Armadas”, dijo Zelaya en Managua.
Zelaya añadió que “el que hoy (está) de presidente del Congreso lo nombraron Presidente de la República, (aún) teniendo un Presidente activo, (porque eso puede suceder cuando el Presidente muere o se retira por algún problema), pero no puede suceder a la fuerza como ellos lo han hecho”.
El depuesto mandatario insistió que todo lo actuado por “el Presidente de facto” es ilegal y nulo, y desestimó sus acusaciones contra el Gobierno de Nicaragua, de movilizar tropas hacia la frontera.
“Cuando está tratando de meter un conflicto internacional (se refiere a la denuncia de Micheletti de supuesto movimiento de tropas en Nicaragua) para unir al país, es una vieja treta que nadie se la va a creer, no tiene razón lo que está haciendo, está realmente usando la fuerza contra el pueblo”, indicó Zelaya.
El depuesto Presidente afirmó que él estaba dispuesto a bajar en Tegucigalpa y enfrentarse a los militares, si era preciso, pero los pilotos no pudieron maniobrar, al encontrar obstáculos en la pista, tomando en cuenta que es muy pequeña.
Se mencionó que el avión de Zelaya llegó a Managua para abastecerse de combustible, además de recoger al mandatario paraguayo y aparentemente a Maduro, ya que cuando aterrizó en la pista se encontraba otro jet, y un tercero aterrizó poco después de las siete de la noche.
Después de su parada en Managua, Zelaya se dirigió posteriormente a El Salvador, donde lo esperarían los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; de Argentina, Cristina Fernández; y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.
Zelaya subió y bajó en un par de ocasiones del avión venezolano en el que se transportaba, al parecer, después que se le informara de la llegada del tercer avión, aunque no se pudo precisar quién de los representantes de los otros gobiernos arribaba a Nicaragua.
El Presidente depuesto era acompañado además de su canciller, Patricia Rodas, por el presidente de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Miguel D’Escoto Brockman, quien declaró al canal oficialista, que retornaría a Nueva York para informar a todos los Estados miembros que se impidió a Zelaya aterrizar en Honduras.
D’Escoto calificó la actuación de los militares al no permitir que aterrizara Zelaya de una “actitud prepotente, desafiante de todas las normas del derecho internacional, de los compromisos adquiridos por Honduras, como país miembro no sólo de la OEA, sino que también de Naciones Unidas”.
SIN AUTORIZACIÓN
Más temprano, las autoridades de Aeronáutica Civil anunciaron que el avión del depuesto Presidente no había recibido permiso para entrar en el espacio hondureño y había sido desviado a El Salvador.
Por su parte, el Presidente designado, Roberto Micheletti, aseguró que ese vuelo no había recibido autorización para ingresar en el país para evitar “conflictos internos”.
“Aquí no se ha derramado una gota de sangre de ningún hondureño y esto (la llegada de Zelaya) podría tener como consecuencia eso”, dijo Micheletti en conferencia de prensa antes de los incidentes.
El nuevo Presidente, que se había pasado la semana asegurando que si Zelaya volvía al país sería detenido, afirmó que “hay tiempo para reflexionar, para dialogar, para resolver estos problemas”.
“En su momento (Zelaya) va a tomar la decisión de venir y entregarse al país normalmente para que podamos, para que puedan las autoridades que corresponda, decidir lo que es correcto hacer con el presidente Zelaya”, agregó Micheletti, sin explicar por qué hoy no era ese día.