Los partidarios de Manuel Zelaya se burlaron ayer del nuevo gobernante Roberto Micheletti, comparándolo con el diablo. (LA PRENSA/AFP/Elmer Martínez)

Militares impiden paso

Seguidores de Zelaya son frenados por retenes de Ejército hondureño [doap_box title=»Guardias rafaguean llantas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Militares hondureños impedían ayer, a punta de fusil, el paso de decenas de manifestantes que desde el interior de Honduras se trasladaban en autobuses para intentar sumarse a la manifestación en apoyo al depuesto presidente Manuel Zelaya, que tenía […]

  • Seguidores de Zelaya son frenados por retenes de Ejército hondureño
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Militares hondureños impedían ayer, a punta de fusil, el paso de decenas de manifestantes que desde el interior de Honduras se trasladaban en autobuses para intentar sumarse a la manifestación en apoyo al depuesto presidente Manuel Zelaya, que tenía lugar en Tegucigalpa.

Imágenes ofrecidas por la televisora internacional de noticias Telesur mostraban a oficiales del Ejército hondureño armados con fusiles de guerra y deteniendo sobre la carretera una caravana de autobuses que se dirigía del departamento de Olancho a la capital.

Tras bajar a los ocupantes de los vehículos, los guardias procedieron a disparar contra las llantas, en medio de la protesta de los manifestantes.

REDACCIÓN CENTRAL[/doap_box]

TEGUCIGALPA/ AFP

Miguel ha tardado cuatro días en recorrer los 550 kilómetros que separan su tierra natal, Lempira, de Tegucigalpa, a causa de los controles militares que quieren evitar a toda costa que los seguidores del depuesto Manuel Zelaya lleguen a la capital para exigir su regreso.

“Venían 80 autobuses y poncharon (desinflaron) las llantas”, dice este joven agricultor que lleva desde el jueves en Tegucigalpa, durmiendo al aire libre bajo el toque de queda y saliendo cada mañana a exigir el regreso de Zelaya, depuesto por un golpe militar el pasado domingo.

Miguel, que no quiere dar su apellido, asegura que él y otro centenar más de los que viajaban en bus, “hemos caminado horas y horas por montañas para que no nos detuvieran”. Muchos otros sucumbieron al cansancio y regresaron.

“Aquí lo vamos a esperar. Si la Policía se opone no importa”, asegura en la cabeza de la manifestación que este sábado trató de llegar otra vez hasta la Casa Presidencial, objetivo frustrado por el fuerte cordón militar que ha cerrado a cal y canto los accesos a la sede del Gobierno.

UN TRUCO EFECTIVO

Ante los bloqueos que les han impuesto los militares en las carreteras del país para impedir su llegada a la capital, los partidarios de Zelaya han encontrado un truco que parece efectivo: armarse de pancartas con eslóganes favorables al presidente designado por el Congreso Nacional, Roberto Micheletti, para hacer creer a los militares que vienen a demostrarle su apoyo.

“Decimos que estamos a favor de Micheletti. Eso he tenido que decir”, asegura Miguel, mientras el corrillo de curiosos, deseosos de hablar con la prensa internacional, “la única que dice la verdad”, asientan.

Los defensores de Zelaya, quien ha prometido volver hoy al país, enumeran las medidas que tomó a favor de los más desfavorecidos y en particular de los campesinos, para justificar su apoyo: abonos, semillas de maíz y frijol, ayudas para compra de tractores. Otros evocan las matrículas gratis para los estudiantes o las meriendas escolares.

Ayer llegó a la manifestación un numeroso grupo de Olancho, la tierra natal de Zelaya, un rico ganadero e industrial maderero, que dio un giro a la izquierda como la que propugna el presidente venezolano, Hugo Chávez.

NO HAY GASOLINA

Roberto Rosales denuncia que en ese departamento “no hay gasolina”, para impedir que la gente viaje a la capital.

Pese a su pancarta belicista en la que ha dibujado una metralleta K-45, asegura que “no queremos derramamiento de sangre”.

“Para la gente campesina es el mejor presidente que hemos tenido hasta ahora”, dice otro del grupo, José Antonio Vindel, que se hizo el enfermo para llegar hasta la capital mientras cubre su rostro, al igual que muchos de los manifestantes, para que no lo reconozcan y evitar eventuales represalias.

MARCHAS HAN SIDO PACÍFICAS

En contra de lo que pasó el lunes, cuando hubo enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, dejando decenas de heridos, las manifestaciones pro Zelaya en la capital han sido pacíficas.

Los organizadores se ocupan de obstaculizar el acceso de la masa hasta los cordones formados por las fuerzas armadas, que impiden el acceso a las sedes de las instituciones más cuestionadas por los seguidores de Zelaya, como la Casa Presidencial, la Corte Suprema de Justicia o la Fiscalía.

“Mientras al presidente no lo dejen sentado en el trono, el pueblo no se rendirá”, advirtió Leonardo Castellanos, otro de los manifestantes.

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