- Miles despidieron a Alexis Argüello en multitudinario acontecimiento
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Ver GalerÍa de Fotos > Nicaragua es una nación que honra perennemente a sus campeones, y ayer dio su mayor demostración al despedir a su máximo ídolo, Alexis Argüello, cuya muerte sacudió los corazones del país.Miles se reunieron en la Plaza de la Revolución, en Managua, para acompañar a Argüello desde el Palacio Nacional de la Cultura, donde fue velado por dos días, hasta el Cementerio Jardines del Recuerdo, ubicado unos 15 kilómetros al sur de la capital, donde hoy descansan sus restos.
Hubo muchas dificultades a la hora del entierro, el momento más difícil para los familiares. Eran casi las 4:30 p.m., y los hijos de Argüello trataban de calmar a la multitud que a punta de empujones intentaban ser testigos del sepelio.
“¡Por favor, respeten!”, decía una y otra vez Alexis Argüello hijo. “Por favor, retrocedan un poco. Por favor, necesitamos su comprensión”, repetía el dolido hijo del boxeador.
Y es que todos querían despedir al campeón. Todos reclamaban derechos para presenciar su entierro. “Alexis era del pueblo, de los pobres, no de los ricos. Y el pueblo lo quiere ver. Queremos ver al campeón”, decían las personas.
Unos dos mil admiradores de Argüello estaban en el cementerio, pero muchas más personas se observaron durante el recorrido del cortejo. La Carretera a Masaya no era la misma, la gente invadió los puentes peatonales y varios puntos centrales.
JAMÁS VISTO
Fue un acontecimiento jamás visto en los últimos años.
Y es que Alexis fue poderoso y versátil en el deporte. Era el sueño de un entrenador: un atleta sin ínfulas mediáticas, de una profesionalidad intachable, dispuesto a cumplir con todas las exigencias propias de su carrera.
Podía funcionar bajo cualquier condición, sin escatimar las circunstancias adversas. Sus buenos recursos técnicos le permitieron llegar hasta donde se propuso. Era un deportista maduro, atendido por algunos de los mejores personajes que Nicaragua ha tenido en el boxeo.
Cualquiera podía pensar que se encontraba ante un atleta con capacidades incalculables. Y su carrera lo demostró. Y la gente reconoció eso ayer.
GRAN CARAVANA
La caravana que acompañó el cortejo fúnebre se distribuyó en tres segmentos. El primero lo formaban más de cien motorizados y unos 20 vehículos, cuyos pasajeros gritan vivas al legendario pugilista. El segundo cuadro estaba compuesto por miembros de la Dirección General de Bomberos y Policía Nacional y unos 30 autos detrás.
El último segmento de la caravana, en el que venían los restos de Argüello, estaba formado fácilmente por más de 150 vehículos, entre camiones, buses, motos y ciclistas. Era sorprendente la cantidad de gente y las cuadras invadidas por los automóviles. Nadie escatimó esfuerzos para acompañar al tricampeón mundial.
La caravana salió a las 2:00 de la tarde. Puntualmente. Pero antes, cuando apenas subían el ataúd en el auto fúnebre, muchas personas lloraban, otras aplaudían y al menos una se desmayó de la conmoción.
“Era mi ídolo”, decía alguien entre la multitud. “Jamás te olvidaremos Alexis”, gritó otro. “Eres el mejor”, añadió.
Esa salida produjo un caos en el tránsito de la capital. Aparentemente no estaban preparados para semejante acontecimiento.
“Era mucha gente y muchos carros para controlar, pero no estuvo tan mal”, comentó Amaru Ramírez, director del Departamento de Deportes de la Alcaldía de Managua y uno de los coordinadores visibles de la actividad de ayer.
La caravana pasó por la Avenida Bolívar, girando luego en dirección al Estadio Nacional Denis Martínez, donde se unieron los miembros de los Bomberos y la Policía. Ahí también se observó una “marea” de hombres y mujeres con camisetas amarillas, en las que se imprimió el rostro de Argüello.
Los “amarillos” eran, algunos, trabajadores de la Alcaldía de Managua, y, otros, miembros del Consejo del Poder Ciudadano (CPC), que luego hicieron de cuerpo de seguridad en el sepelio.
Después del Estadio Nacional la ruta continuó hacia la iglesia El Carmen, rotonda de Plaza Inter, Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, Universidad Centroamericana (UCA) y luego se dirigió a la Carretera a Masaya rumbo al cementerio, localizado unos dos kilómetros después de la entrada al municipio de Ticuantepe.
¡CUÁNTO LO QUERÍAN!
“No puedo creer cuánto quería la gente a mi papá. Estoy agradecido por ese gesto que demostraron este día”, dijo Alexis hijo. “Entiendo que la gente quería ver a mi papá y de algún modo es comprensible el comportamiento”, justificó.
Cuando al fin se llegó al cementerio, el control se les salió de las manos a los coordinadores. Los hijos de Argüello cargaban el ataúd y cientos de personas se amontonaron, ocasionando un caos. No se previó un cordón de seguridad ni presencia policial.
Algunos incluso decían que fueron víctimas de robo. Los pocos oficiales de la Policía que había en el cementerio arrestaron a unos seis jóvenes que aparentemente estaban aprovechando el tumulto para robar celulares y billeteras.
Fue cuando los que vestían de amarillo armaron un anillo de protección a la familia e invitados especiales, entre quienes estaban los campeones mundiales Juan Palacios y Román “Chocolatito” González.
Pero ya era tarde cuando se decidió abrir espacio. Ya todos estaban apretujados en un espacio demasiado estrecho. Unos toldos (cinco en total) sirvieron para que las personas los usaran como respaldo mientras se paraban sobre sillas.
Mientras eso sucedía, el padre que ofició la misa intentaba hablar. Pero también fue víctima de los empujones. En tanto, Sixela, una de las hijas del boxeador, gritaba por la presión que se sentía, a la vez que lloraba por el triste momento.
“Por favor… quiero a mi papá. Por favor…”, decía Sixela.
Cuando se desistió de tratar de controlar a la gente, el padre comenzó la misa. Posteriormente, Alexis hijo tuvo una corta, pero emotiva intervención.
“Les agradezco a todos por su asistencia. Quiero decir que mi papá nos está dejando un gran legado, el legado de la humildad, de la honradez. Y vamos, nosotros sus hijos, a honrar ese legado. Sabemos que hoy está en la eternidad y que un día, algún día, nos vamos a volver a encontrar”, expresó Alexis hijo.
NO FUE ORTEGA
El presidente Daniel Ortega no se presentó al sepelio tal y como había anunciado un día antes durante la misa que se le celebró a Argüello en el Palacio Nacional. Pero el comandante y embajador de Nicaragua en Perú, Tomás Borge Martínez, dijo que en representación del mandatario estaba para rendir tributo a la figura del ex alcalde de la capital.
“Hoy quiero decir que Alexis es de los muertos que nunca mueren”, dijo Borge.
“Tenemos que dar la honra a quien la merece, y Alexis alcanzó lo que nadie ha logrado: la gloria. Hoy decimos que él no está muerto, sino que vive más que nunca en nosotros”, añadió.
Tras su intervención, Borge tuvo que salir de inmediato del lugar porque aparentemente se estaba asfixiando.
Ciertamente, la actividad merecía un mayor orden, pero la gente era incontenible. Todos querían quedarse con un pedazo del “Flaco Explosivo”.