Alexis Argüello fue muy respetado en todo el mundo. (LA PRENSA / ARCHIVO)

Un adiós desde Colombia

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La importancia de Alexis Argüello era tal que en otra ocasión, en Atlantic City, un grupo de periodistas latinos lo escuchábamos cuando en el salón apareció Donald Trump.

Dos venezolanos caminaron hacia al magnate, pero el cuerpo de seguridad impidió su acercamiento. Trump siguió el camino y vio a Argüello a un costado. Entonces, se desvió, saludó con su mano a cada uno de los periodistas y se fundió en un fuerte abrazo con el ex boxeador.

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Especial de El Tiempo de Colombia

En junio pasado lo recordé. En las primeras semanas de ese mes murió en Barranquilla el dirigente deportivo “Pepa” Navarro, a quien el nicaragüense Alexis Argüello siempre enviaba saludos cuando lo entrevistaba.

La semana pasada tuve otra vez en mis manos Alexis Argüello, un flaco explosivo, el libro que el año pasado el colega nicaragüense Gerald Hernández me regaló en un acto de amistad, pues se desprendió de ese tesoro que tiene la dedicatoria y firma del ídolo.

Entonces me dije voy a llamar a Hernández y a Pablo Fletes, mis amigos del diario La PRENSA, de Managua, para entrevistar a Argüello con el tema de cómo se sentía un ex campeón mundial de boxeo ejerciendo la alcaldía de la capital de su país (asumió en enero pasado).

Pero el pasado lunes vi una foto de Alexis en Carolina (Puerto Rico) frente a la estatua de Roberto Clemente, la estrella del beisbol latinoamericana que murió cuando llevaba ayuda humanitaria a las víctimas del terremoto de Managua. Entonces decidí aplazar la solicitud de cita hasta el jueves 2 de julio.

Este miércoles amanecimos con la desgarradora noticia de su muerte. Ya no habrá entrevista ni mucho menos la invitación a venir a Barranquilla —siempre expresó su deseo de regresar— a comienzo del próximo año en una conferencia diseñada para él.

Argüello estuvo aquí en julio del 80 en una cartelera en el coliseo Humberto Perea y después llegó a Medellín, en marzo del 89, cuando Elvis Álvarez se coronó campeón mundial del peso mosca. Era todo un caballero.

Alguna vez en Atlantic City, como ‘sport men’ del Sand Hotel, nos ‘arropó’ con su hospitalidad, porque con nosotros estaba el panameño Ramón “Curro” Dosman, el entrenador del entonces campeón mundial Fidel Bassa y del prospecto Rafael Pineda. “Este viejito me enseñó casi todo”, nos dijo sobre el hombre que lo transformó en gran peleador.

Argüello fue grande: reinó en las categorías pluma, superpluma y ligero y no ganó el cuarto título —el wélter júnior— porque eligió el camino espinoso cuando pudo buscar el fácil y resultó noqueado por Aaron Pryor, el verdugo de nuestro “Kid Pambelé”.

Es el mejor deportista y máximo ídolo nicaragüense de la historia, uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos en el mundo.

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