Transformers: La Venganza de los caídos

Una chatarra de película Lo siento por María Haydeé Martínez, la bonita editora del suplemento Nosotras de LA PRENSA. Ella es una gran fans de los Transformers. Siempre me hizo mala cara cuando le decía que la cinta del 2007 sobre esta popular serie animada de los ochenta es una de las peores que había […]

  • Una chatarra de película

Lo siento por María Haydeé Martínez, la bonita editora del suplemento Nosotras de LA PRENSA. Ella es una gran fans de los Transformers. Siempre me hizo mala cara cuando le decía que la cinta del 2007 sobre esta popular serie animada de los ochenta es una de las peores que había visto en mi vida.

Dos años después tenemos a Transformers: La Venganza de los Caídos. Es más de lo mismo de la cinta anterior, con una salvedad que hace a este filme peor que el primero, listo para ser desechado directamente a la chatarrera de las películas infumables: dura dos horas y media, lo que se vuelve una tortura mecánica.

Normalmente acostumbro hacer una sinopsis de la cinta, antes de expresar mis criterios sobre ésta. En este caso el problema es que no hay forma de hacer sinopsis, porque no hay historia. La pseudo trama que pueda tener no fue hecha para la película, sino para acomodar cada una de las estruendosas, confusas y desordenadas batallas que la plagan.

Pareciera que antes de escribir el guión, primero diseñaron las batallas. Luego, escribieron algunas líneas para justificar las explosiones. Honestamente creo que más gente no se duerme con esta película porque los efectos de sonido están diseñados para reventar tímpanos. Es eso o soportar la tortura. No hay opción.

No pasan cinco minutos de película cuando ya está la primera megapelea entre un enorme Decepticons (los robots malos) y Optimus Prime (Líder de los Autobots, los robots buenos), que destroza medio Shangai.

Luego, una pelea menor termina destruyendo la casa del héroe humano de la película, Sam Witwicky, interpretado por Shia LaBeouf. Otro breve intervalo para apreciar la curvilínea figura de Mikaela Banes (Megan Fox), da paso a otro ruidoso destrozo. Éste es el aburrido formato que se tiene que tolerar por dos horas y media.

A pesar de tener tanto tiempo, el director Michael Bay no se preocupó por desarrollar un solo personaje. Por eso, los robots y personajes carecen de humanidad total. Por lo menos los robots justifican su existencia destrozándose unos a otros. En el caso de los humanos, lo que existen son sólo caricaturas de personalidad. Los casos más patéticos son LaBeouf y el desperdiciado John Turturro. En el caso de Fox, ella busca sobrevivir manteniendo a su personaje como el sueño libidinoso de cualquier adolescente precoz.

Sin embargo, no pasan de ser simples marionetas, mecánicas y humanas, de un producto que ni siquiera merece ser catalogado como película.

Para María Haydeé y los otros fans, lo mejor es rebuscar los viejos DVD de la serie animada de los ochenta. Tiene mas personalidad que este esperpento exprimebolsillos.

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