La neurocirujana Hilda MOlina rompió ayer en llanto justo antes de atravesar la puerta de embarque en el Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana. ( LA PRENSA/AP/Javier Galeano)

Médica disidente se va de Cuba sin rencor a los Castro

Hilda Molina abordó finalmente ayer un vuelo hacia Buenos Aires, a donde llegaría hoy La médica cubana Hilda Molina abordó ayer un avión que la llevará a Argentina, sin guardar “ningún” rencor al ex presidente Fidel Castro y a su hermano y sucesor Raúl, a quienes agradeció haber dado “un paso” al dejarla salir de […]

  • Hilda Molina abordó finalmente ayer un vuelo hacia Buenos Aires, a donde llegaría hoy

La médica cubana Hilda Molina abordó ayer un avión que la llevará a Argentina, sin guardar “ningún” rencor al ex presidente Fidel Castro y a su hermano y sucesor Raúl, a quienes agradeció haber dado “un paso” al dejarla salir de la isla tras 15 años negándoselo.

“Yo le agradezco como persona al Gobierno cubano, y como familia”, dijo Molina a periodistas en el aeropuerto internacional José Martí, de La Habana, desde donde salió a Buenos Aires, con escala en Panamá, para reencontrarse con su hijo y su madre y conocer a dos nietos.

La neurocirujana de 66 años, a quien el Gobierno cubano negaba la salida del país desde 1994, señaló que esa decisión debió haber sido tomada hace 15 años, pero que, “como quiera que sea, (los Castro) han dado un paso”.

“Lo entiendo mejor en el general Raúl, porque sé que quiere a su familia, y quien quiere a su familia entiende que los demás también la queremos”, apuntó.

Según explicó, hace dos semanas escribió una carta al general Castro que no tuvo respuesta, pero insistió en que el actual presidente cubano “quiere mucho a su familia y (…) por eso tuvo resultado la gestión”.

“En este terreno, lo que sería bueno para Cuba es que todos los cubanos pudiéramos entrar y salir del país sin tenerle que pedir permiso a nadie”, dijo.

Molina dirigió en Cuba el Centro Internacional de Restauración Neurológica, pero rompió con el régimen en 1994, aunque no se consideraba disidente.

“Yo lo que quiero es que (Fidel Castro) se cure, que se ponga bien y que tenga ideas buenas para mi país”, respondió ayer la neurocirujana cuando le preguntaron si guarda resentimientos hacia el ex mandatario.

La medica llegó acompañada al aeropuerto de un grupo de amigos y dijo que llegará hoy a Buenos Aires con “pasaje de ida y vuelta” y que no se dedicará a la política. “Yo no sirvo para la política (…), no voy a hacer partidos políticos, ni grupos anticastristas porque, además, no tengo madera de líder. Yo sirvo para ver enfermos”, indicó.

Añadió que sus aspiraciones ahora son dedicarse “un tiempo a ser abuela y a ser madre”, y recordó que llegará a Argentina con la preocupación del “delicado estado de salud” de su madre de 90 años, Hilda Morejón, quien salió de Cuba en 2008 por gestiones del Gobierno argentino.

En Buenos Aires residen el hijo de Molina, Roberto Quiñones, también médico y nacionalizado argentino en 1996, y sus nietos de 13 y 7 años, a los que no ha visto nunca.

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