Sobre el Arcoiris. Vivian Pellas, cargada por El Hombre de Hojalata, demostró su amor por la danza. (LA PRENSA/G. MIRANDA)

Dorothy

Aproquen lució sus mejores galas con la puesta en escena de El Mago de Oz Maravillados. Ésa sería la palabra exacta para definir la sensación que embargó a todos los que pudieron disfrutar de la puesta en escena de El Mago de Oz en el Teatro Nacional Rubén Darío, dirigida por Vivian Pellas. Era impactante […]

  • Aproquen lució sus mejores galas con la puesta en escena de El Mago de Oz

Maravillados. Ésa sería la palabra exacta para definir la sensación que embargó a todos los que pudieron disfrutar de la puesta en escena de El Mago de Oz en el Teatro Nacional Rubén Darío, dirigida por Vivian Pellas.

Era impactante ver la sala repleta de público y el entusiasmo reinante. De pronto comenzó todo. Un documental ilustraba la labor de la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen) y mostraba los rostros de sus múltiples beneficiarios.

Entonces ocurrió el milagro. Se abrió el telón y la magia inundó cada rincón. Unos hermosos decorados, con fastuosas escenografías eran realzados por bellos juegos de luces. Todo un derroche de recursos que iban apoyados por diversas coreografías que abarcaban desde niños hasta espigados jóvenes.

En particular la escena del bosque, la de las brujas y la final, eran preciosas. Nunca había visto en Nicaragua tantos recursos, tanta elaboración coreográfica y despliegue en el vestuario.

¡Qué lástima que el movimiento teatral nicaragüense no tenga el respaldo estatal que le permita realizar algo tan bello como la puesta de El Mago de Oz!

EXCELENTES PROTAGONISTAS

Entre tantos actores y bailarines queremos destacar a Marlon Martínez (hombre de paja), Juan Ernesto Palacios (hombre de hojalata) y Lincoln Castellón (león cobarde) quienes junto con Gloria Lucila Castellón (Dorothy) nos llevaron hasta el Mago de Oz que interpreta Adolfo Torres y la Bruja del Norte de Consuelo Pellas frente a las Brujas del Oeste de Sapjha Ibarra y Patricia Riela.

Ellos realizaron su labor con dignidad, pero fueron el hombre de hojalata, el de paja y el león cobarde quienes arrancaron risas y aplausos de la concurrencia, por su actuación limpia y sincera.

Mención especial para la Danza de las Leoncitas donde 25 niñas bailaron con gracia y simpatía, realizando movimientos felinos y dando rugidos tiernos.

Y claro los niños y niñas de Chiquilandia fueron una dosis necesaria de tierna frescura. Ellos traviesos, algo desorganizados y espontáneos en sus coloridos trajes lograron de inmediato la empatía con el público que los aplaudía sinceramente.

VIVIAN SOBRE EL ARCOIRIS

Vivian Pellas volvió a demostrarnos su amor por la danza, ella que ha sobrevivido con estoicismo las secuelas de sus quemaduras, demostró estar en magnífica forma, al danzar con Juan Ernesto Palacios en la escena Sobre el arco iris, donde giró, se desplazó con gracia, realizó buenas extensiones de piernas y fue elevada de varias formas por su compañero.

El final se acercaba y nadie se había dado cuenta, el tiempo pasó raudo y mientras todos los actores inundaban el escenario entre música, oropel y saludos, allá en la sala junto a las estrellas luminosas prendidas en cada espectador, latían brillantes los corazones henchidos de gozo estético y amor.

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