Se sabía que Vicente Padilla tenía algo especial en su brazo. Lo que no alcanzábamos a calcular era la magnitud de un talento que, sin ser pulido, no dejaba ver la proyección que podía llegar a alcanzar, situado en las manos correctas.
Su debut a nivel local fue sorprendente. Ante el Bóer, enfrentó una situación de bases llenas sin out. Y tras un ponche, obligó a un batazo para doble play y salió ileso ante el núcleo ofensivo de los Indios aquella tarde en Chinandega.
Luego vimos su paso como refuerzo por varios equipos y su instalación como taponero de la Selección Nacional a través de todo 1998. Lo asombroso es que sólo unos meses después estaba en Grandes Ligas con Arizona.
Al final se comprobó que no estaba listo. Que necesitaba más trabajo en Ligas Menores, pero fue la primera opción a la que echó mano Arizona cuando su bullpen flaqueó.
“Siempre escuchaba comentarios sobre la fortaleza de Vicente y la madurez para lanzar pese a su edad. Así que cuando tuve necesidad, lo pedí”, dijo Buck Showalter, quien dirigió a Arizona, antes que a los Rangers.
Padilla ayudó a estabilizar el bullpen de los Diamondbacks y fue a él a quien le echaron el ojo los Filis cuando canjearon a Curt Schilling, en una transacción múltiple, pero que tenía al nica, y por supuesto a Schilling, como figuras centrales.
Y estando en Filadelfia fue que Vern Ruhle, el fallecido coach de pitcheo, dijo: Padilla es un futuro All-Star y un probable ganador de 20 juegos. Y cuando Joe Kerrigan entró en reemplazo de Ruhle, aseguró que Padilla tenía un talento tipo Pedro Martínez.
Como ésos, hay innumerables elogios para el nica, pero siempre ha habido algo que ha impedido su desarrollo total. En 2002 fue al Juego de Estrellas, pero lo más próximo a los 20 éxitos fueron las 15 victorias que capturó en el 2006.
En Texas tienen la certeza de que Padilla vuela por debajo de su potencial. Así que le han llamado la atención y en su primera salida tras esta circunstancia echó mano de su carácter y de su electrizante recta, para demostrar quién es.
Ojalá pensara así en cada salida. Creo que sólo de esa forma vamos a ver al Padilla que siempre hemos imaginado. Uno que coquetee con las principales figuras del pitcheo. Que ponga la realidad a la par de las expectativas.