Más de 32 mujeres, esposas de buzos discapacitados de la ciudad de Bilwi, recibieron cursos de costura y elaboración de bisuterías. (LA PRENSA/J. UBIETA)

Capacitan a esposas de buzos

La idea es que junto con sus compañeros, que tienen discapacidad, puedan sacar adelante el hogar [doap_box title=»Descompresión» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El síndrome de descompresión es el término empleado para denominar a la enfermedad aguda conocida en medicina como embolia gaseosa, producida por una disminución brusca de la presión atmosférica, cuando los buzos se encuentran sumergidos. […]

  • La idea es que junto con sus compañeros, que tienen discapacidad, puedan sacar adelante el hogar
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El síndrome de descompresión es el término empleado para denominar a la enfermedad aguda conocida en medicina como embolia gaseosa, producida por una disminución brusca de la presión atmosférica, cuando los buzos se encuentran sumergidos.

Se caracteriza por la aparición de pequeñas burbujas e inflamación a nivel subcutáneo, pero el síntoma inequívoco es la aparición de un fortísimo dolor que afecta a diversas partes del cuerpo.

Ciertas regiones corporales pueden sufrir parálisis transitorias y en ocasiones se producen lesiones permanentes e incluso la muerte.

Este síndrome también es conocido como “enfermedad de los buzos” o “mal de presión”, por ello es necesario que estos artesanos de la pesca sean sometidos a la cámara hiperbárica.

El primero

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Artesanos del mar también se integran a la labor y empiezan a valorar su vida, aún con problemas

CORRESPONSAL/BILWI

Un buzo fue llevado a Bilwi proveniente de los bancos de pesca, afectado por el síndrome de descompresión, se trata de Tomas Pictan, de 43 años, quien sufrió el accidente en Corn Island cuando realizaba labores de buceo. Fue trasladado para ser introducido en la única cámara hiperbárica que existe en Nicaragua, en el hospital Nuevo Amanecer de este puerto.

Más de 32 mujeres, esposas de buzos discapacitados de la ciudad de Bilwi, se vieron favorecidas con un taller que las dotará de nuevas herramientas para que puedan aportar a la economía familiar.

La mayoría de ellas tienen a sus maridos postrados en una cama, muchos necesitan de un bastón o una silla de ruedas para movilizarse, por tanto no ejercen ningún tipo de trabajo después de haber sufrido el síndrome de descompresión.

El taller de capacitación fue impartido en el Instituto Politécnico Bartolomé Colón, por la Fundación para el Desarrollo de la Población en su Comunidad (Fundapcom), organización que desde hace unos cuatro años viene desarrollando trabajos con este grupo de personas discapacitadas, dándole atención médica e insumos para trabajar.

Luisa del Carmen Larios, presidenta de esta organización, dijo que por primera vez se trabajó con las mujeres de buzos discapacitados.

BUZOS SE INVOLUCRARON

“Fue bonito porque en el trayecto del taller también varios buzos se involucraron y aprendieron a realizar algún tipo de manualidades, nuestro trabajo era dotar de nuevas herramientas a las esposas o compañeras de buzos discapacitados, lo importante es que estas mujeres puedan desarrollar una actividad económica que les permita salir de las condiciones en las que se encuentran actualmente. A estas mujeres se les enseñó a desarrollar sus habilidades en tres áreas principalmente, que fueron corte y confección, estilismo y elaboración de bisutería”.

Para la capacitación, la organización trajo a Bilwi a Sonia Gaitán, motivadora de personas con discapacidad y en riesgo, además especialista en manualidades.

Al ser consultada sobre los resultados obtenidos explicó que “la idea era darles a ellas alternativas que les permitan el desarrollo de sus talentos, encontré mucho talento dormido, pero después de dos días intensos encontramos muchas mujeres con nuevas metas, ellas comenzaron a elaborar móviles con conchitas de mar, hacer delantales y diseñar algún tipo de collares y bisuterías”.

“Una de mis mayores experiencias fue ver cómo los buzos antes de entrar al taller se sentían mal, ellos manifestaban que ahora que no pueden caminar o valerse por ellos mismos fueron desechados por sus empresas, sin embargo luego de comenzar a trabajar con ellos, se dieron cuenta que las manos y el cerebro les funcionan bien y pueden utilizarlos para realizar algún tipo de manualidades”, manifestó Gaitán.

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