- La idea es que junto con sus compañeros, que tienen discapacidad, puedan sacar adelante el hogar
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CORRESPONSAL/BILWI
Más de 32 mujeres, esposas de buzos discapacitados de la ciudad de Bilwi, se vieron favorecidas con un taller que las dotará de nuevas herramientas para que puedan aportar a la economía familiar.
La mayoría de ellas tienen a sus maridos postrados en una cama, muchos necesitan de un bastón o una silla de ruedas para movilizarse, por tanto no ejercen ningún tipo de trabajo después de haber sufrido el síndrome de descompresión.
El taller de capacitación fue impartido en el Instituto Politécnico Bartolomé Colón, por la Fundación para el Desarrollo de la Población en su Comunidad (Fundapcom), organización que desde hace unos cuatro años viene desarrollando trabajos con este grupo de personas discapacitadas, dándole atención médica e insumos para trabajar.
Luisa del Carmen Larios, presidenta de esta organización, dijo que por primera vez se trabajó con las mujeres de buzos discapacitados.
BUZOS SE INVOLUCRARON
“Fue bonito porque en el trayecto del taller también varios buzos se involucraron y aprendieron a realizar algún tipo de manualidades, nuestro trabajo era dotar de nuevas herramientas a las esposas o compañeras de buzos discapacitados, lo importante es que estas mujeres puedan desarrollar una actividad económica que les permita salir de las condiciones en las que se encuentran actualmente. A estas mujeres se les enseñó a desarrollar sus habilidades en tres áreas principalmente, que fueron corte y confección, estilismo y elaboración de bisutería”.
Para la capacitación, la organización trajo a Bilwi a Sonia Gaitán, motivadora de personas con discapacidad y en riesgo, además especialista en manualidades.
Al ser consultada sobre los resultados obtenidos explicó que “la idea era darles a ellas alternativas que les permitan el desarrollo de sus talentos, encontré mucho talento dormido, pero después de dos días intensos encontramos muchas mujeres con nuevas metas, ellas comenzaron a elaborar móviles con conchitas de mar, hacer delantales y diseñar algún tipo de collares y bisuterías”.
“Una de mis mayores experiencias fue ver cómo los buzos antes de entrar al taller se sentían mal, ellos manifestaban que ahora que no pueden caminar o valerse por ellos mismos fueron desechados por sus empresas, sin embargo luego de comenzar a trabajar con ellos, se dieron cuenta que las manos y el cerebro les funcionan bien y pueden utilizarlos para realizar algún tipo de manualidades”, manifestó Gaitán.