Denzel Washignton. (La Prensa/ Sony Pictures)

¿De Malcom X a Barack Obama?

“Todo depende del guión . Todavía ni siquiera se contó la historia, dejemos que sea Presidente, primero…Pero yo no quiero ver una película sobre él (obama)” Son las dos y media de la tarde en Beverly Hills y la puntualidad de Denzel Washignton es asombrosa. Sin dejarse esperar un solo segundo, abre la puerta de […]

  • “Todo depende del guión . Todavía ni siquiera se contó la historia, dejemos que sea Presidente, primero…Pero yo no quiero ver una película sobre él (obama)”

Son las dos y media de la tarde en Beverly Hills y la puntualidad de Denzel Washignton es asombrosa. Sin dejarse esperar un solo segundo, abre la puerta de la suite 1525 elegantemente vestido con camisa celeste, sin corbata, con saco azul de Giorgio Armani. Generando la mejor confianza, nos invita a elegir un lugar cerca de su sillón, mientras muestra una almohadilla rectangular blanca con dos cintas en los extremos, desafiando a adivinar que es. ¿Una mini-almohada de avión? “No”, respondió sabiendo que la respuesta no era tan fácil. ¿Un barbijo para la gripe porcina? “¿Para usarlos así?” pregunta entre risas, probando si logra taparle la boca y la nariz, negando con la cabeza “no estuve por México” para revelar la gran sorpresa “Es una traba acolchada para trabar la puerta, por si alguien entra o sale, no permita que el ruido de la puerta interfiera con la grabación de nuestra entrevista”. Más risas de por medio, ni siquiera él puede creer que un hotel como el Four Seasons se hubiera preocupado lo suficiente como para “inventar algo semejante para las entrevistas de Hollywood”. Y con suficientes garantías, sabiendo que ningún otro ruido podía molestarnos en los próximos treinta minutos, comenzamos nuestra calma y tan cordial entrevista, con Denzel Washington.

::: ¿Siempre está tan calmado?

– ¿Calmado?

::: Sí. No es la primera vez que nos vemos y siempre se ve tranquilo, incluso en cine.

– No sé . Nunca me puse a pensarlo. Como actor, trato de estar siempre tranquilo, a menos que lo requiera una escena. Pero no me di cuenta que en cine también aparezco bastante calmado.

::: ¿Es difícil hacerlo enojar?

– Supongo que ya lo descubriremos ahora. ¿No? Recién empezamos con la entrevista.

::: ¿Se enoja cuando critican los primeros 120 días del gobierno de Barack Obama? ¿Qué opina usted de este gobierno?

– Yo no cuento los días, la televisión solo se encarga de eso. Ya bastante me alegra que esté en su lugar, porque que está calificado para el trabajo de Presidente. Todo toma tiempo, yo no estoy apurado. Estoy feliz por él. Estoy orgulloso y encantado de haberlo conocido a él y su familia. Incluso me invitó a jugar básquet con él, en la Casa Blanca.

::: ¿Y llegaron a jugar algún partido?

– No, no jugué, pero la propuesta es todo un halago.

::: ¿La otra propuesta? ¿Aceptaría interpretar una película sobre él, como lo propuso el mismísimo Presidente Obama?

– Bueno, es demasiado temprano para algo así.

::: ¿Pero lo haría?

– Todo depende del guión (Ríe). Todavía ni siquiera se contó la historia, dejemos que sea Presidente, primero.

::: Para interpretar a ‘Malcom X’ no tuvo tantas dudas…

– Pero lo hice 25 años después que él murió. Para cuando sea el momento de hacer una película sobre Obama, yo ya voy a ser demasiado viejo para interpretarlo.

::: ¿No cree que la gente quiera verlo en una película así, basada en el libro que escribió?

– ¿Te parece? ¿A la gente le gustaría? Ok. Pero yo no quiero ver una película sobre él, quiero verlo siendo Presidente. Me parece que ahora eso es mucho más importante que hacer una película. Yo quiero verlo a él siendo él.

::: ¿Y cómo es usted, siendo usted? ¿Cómo logra mantener los pies sobre la tierra en medio de tanta fama?

– No lo sé. Yo soy una simple y ordinaria persona además de ser una gran estrella de cine. Hoy es la primera vez que cedo una entrevista desde hace un año y medio, así que no vivo como una estrella, ni siquiera sé como hacerlo. Quiero decir… tengo una casa de buen tamaño, pero también podía haberla tenido trabajando en Wall Street. Por eso, no sé como tiene que vivir una estrella de cine, no sé como describir ese trabajo.

::: ¿Cómo reacciona entonces, cuando aparece en las listas de los actores más poderosos de Hollywood?

– Bueno, soy actor, ése es mi trabajo, es lo que sé hacer. Soy bastante bueno en eso, sé como interpretar un rol. Tampoco puedo explicarte como lo hago, la actuación es una de mis virtudes.

::: ¿Realmente puede decir que su estilo de vida es completamente normal? No lo veo viajando en Metro, en subterráneo, como cualquier otra persona.

– ¿Y cómo sabes que no lo hago? Si no viajo en ‘subte’ es porque ya lo hice bastante, cuando era joven. Por lo menos hasta los 20 años, viajaba así casi todos los días, una o dos horas al día. Cada noche, para ir a la escuela o el trabajo. Y por eso, siendo joven me prometí, “Si alguna vez gano lo suficiente, nunca más me subo a uno de estos trenes”. Y después, igual seguí viajando en tren, en la línea New Haven que va hasta la Estación Central, sin problemas. No importa cuantos años vivas bien, al menos para mí, yo nunca voy a olvidarme de donde vengo, de la época cuando no tenía dinero o cuando ni siquiera no podía comprar una botella de leche.

::: ¿Cuándo fue eso?

– (Riendo) Fue así, hasta la semana pasada (Más risas).

::: ¿En su caso, aceptaría trabajar en una mala película, solo por el dinero, para mantener a su familia?

– Lo he hecho.

::: ¿Qué película?

– ¡Por supuesto me lo vas a preguntar! Nunca se elige una mala película, a veces te llega. Es como escribir un artículo, no son todos para un premio Pulitzer ¿no? Nunca dices “Creo que hoy voy a escribir un artículo malísimo”.

::: Digamos: No quiere revelar el nombre de la película mala.

– Es que aprendí algo que no me deja ver demasiado en el pasado. Las películas le pertenecen al público. Me pasó con una que a mi no me gustaba, hasta que me encontré con alguien que la tenía como su favorita. Yo no lo podía creer, pero a él le encantaba. Por eso, nunca se sabe.

::: ¿Qué es lo que más le gustaría, en la vida en general?

– Bueno, la vida es un proceso, todos crecemos esperando ser mejores seres humanos. Mi deseo es contribuir en ese sentido, ser una influencia positiva. Hay demasiados problemas en el mundo y mis deseos tienen más que ver con el mundo que conmigo o lo que yo preciso. Yo no necesito nada, tengo lo que necesito. El otro día estuve hablando en una escuela primaria y les pedí que repitieran algo que les dije “No importa lo que tengas, sino lo que vayas a hacer con lo que tengas.” Y no importa cuanto tengas, lo importante es lo que hacemos con lo que tenemos. Todos tienen habilidades y talentos, algunos tienen dinero, algunos tienen fama, algunos tienen paciencia, algunos tienen amor. Y ser enfermera es tan importante o mucho más importante que ser actor. Ser un maestro es mucho más importante y puede ser mucho más influyente, porque a mí me inspira mucho más la gente que me rodea que cualquier estrella de cine. Creo que ponemos demasiado énfasis a las ‘celebridades’ y como viven, le decimos a la gente que eso es importante y que todos deberían ser así. Pero todos tenemos un lugar para cada habilidad que tenemos y no significa que tengas que ganar demasiado haciéndolo, solo hay que aprovechar las destrezas de cada uno. Volviendo a Barack Obama, es una de las cosas que me gustan de él, cuando dice que lo importante es lo que puedas hacer, ser un buen ciudadano, que ayudes. Como decía Kennedy, no pidas lo que el país pueda darte, sino lo que tú puedas hacer por el país. Y pienso que es un lema que deberíamos adoptar mucho más en este país.

– Siempre que alguien trata de señalar un actor latino como el mejor, doy como ejemplo su nombre, porque la gente no va a ver sus películas porque Denzel Washington sea el mejor actor afroamericano, sino porque es buen actor. Y es algo que de a poco están logrando también los actores hispanos como Javier Bardem, Benicio del Toro o incluso Antonio Banderas: ser reconocidos como actores, más allá de ser hispanos.

– Yo siempre le digo a la gente que trate de ser lo mejor que puedan, sin importar que te juzguen o te den un premio, porque eso no significa que seas el mejor. No existe algo así. Pero sí se puede trabajar en ser lo mejor que puedas. Por eso digo que es un proceso. Es un proceso de vida.

::: ¿Qué ayuda en ese proceso?

– Humildad, fe, amor, paciencia, inteligencia, cuerpo y espíritu.

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