- Ganando su juego 300 ya no tiene nada pendiente
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Randy Johnson alcanzó el triunfo 300 de su legendaria carrera, al vencer ayer los Gigantes de San Francisco 5-1 a los Nacionales de Washington, en el primero de un doble juego en el Nationals Park.
El gigante de 6’10 de estatura y 46 años edad tiró seis entradas para dos hits y una carrera sucia, regaló dos bases y abanicó a dos bateadores, poniendo en 5-4 su récord de ganados y perdidos este año.
Con el paso de los años, Johnson será recordado como uno de los monstruos de la colina, con todas las distinciones imaginables que se puedan ganar, acaparando tantas marcas a las que ningún otro de su época o anterior pudo llegar.
Al convertirse en el lanzador número 24 de la historia con 300 éxitos, el futuro miembro del Salón de la Fama prácticamente ya lo hizo todo en el beisbol.
Johnson ganó cinco premios Cy Young, cuatro de ellos con Arizona, con quienes además tiró un juego perfecto frente a los Bravos de Atlanta en el 2004, a la edad de 41 años.
Participó en 10 Juegos de Estrellas, tuvo tres temporadas de 20 triunfos y seis de 300 ponches. Es el zurdo más ponchador, con 4,845.
Ganó el sexto juego de la Serie Mundial del 2001 ante los Yanquis y un día después sacó los últimos cuatro outs para sellar el título y compartir el título de Jugador Más Valioso.
Un año después capturó la triple corona de pitcheo con registro de 24-5, 2.32 de efectividad y 334 ponches.
También tiró un no hit no run cuando estuvo con Seattle y en el 2001 recetó 20 ponches en un juego, uniéndose a Roger Clemens y Kerry Wood. Además, tuvo dos trabajos de 19 “fusilados”.
Si preguntan por su actuación como bateador, en el 2003 conectó su único jonrón, ante Doug Davis, pero corriendo las bases fue un desastre. “Parecía una jirafa bebé en sus primeros pasos. Deberían mostrarlo en Discovery Channel”, bromearon algunos.
También se recuerda la vez que uno de sus lanzamientos mató una paloma en vuelo en un juego en el 2001, o bien cuando John Kruk se alejó a un metro del home plate para enfrentarlo en un Juego de Estrellas.
Pero más allá de su apariencia retraída y episodios graciosos, Johnson ha sido uno de los más grandes lanzadores de esta generación y la historia.