No es fácil pasar inadvertido cuando se mide 6’10 pies de altura, pero no fue el tamaño, sino la velocidad de sus disparos lo que atrajo la atención hacia Randy Johnson durante la mayor parte de su carrera en las Grandes Ligas.
Ahora, con 45 años y 22 campañas en las Mayores, es su tenacidad el factor de mayor atracción en este venerable zurdo, quien la noche del miércoles atrapó la victoria 299 de su carrera, al imponerse 6-3 a los Bravos de Atlanta.
No es fácil encontrar la motivación y la dedicación para continuar rindiendo en medio de un sistema tan exigente como el de las Grandes Ligas, más cuando se dispone de los salarios actuales, capaces de apagar el sacrificio por las comodidades que generan.
Johnson ya no hace zumbar su bola rápida a 99 ó 100 millas por hora, pero mediante su experiencia le ha sacado buen provecho a sus disparos de 92 y 93 millas, lo mismo que a su terrible slider y a su destacado cambio de velocidad.
Su próxima salida podría ser el triunfo 300, lo que constituirá un timbre de distinción en una carrera de formidables logros personales y colectivos.
Pero Randy ha sido tan buen lanzador, que no lo necesita para alcanzar la inmortalidad.
Junto a sus 299 éxitos, Johnson tiene cinco premios Cy Young conseguidos en 1995 en Seattle, y en 1999, 2000, 2001 y 2002 con Arizona, equipo al que llevó a la gloria junto a Curt Schilling, cuando vencieron a los Yanquis en el Clásico del 2001.
Tiene además 4,843 ponches, sólo superado por los 5,714 “fusilados” de Nolan Ryan, quien también avanzó profundo después de la curva de los 40 años (46) para dejar una serie de registros que han de resistir al paso del tiempo.
Afectado por su descontrol al inicio de su carrera, Johnson alcanzó su mejor época en Arizona, cuando consiguió un promedio anual de 20 éxitos y 350 ponches en cuatro temporadas seguidas, incluyendo el récord de 24-5 y 2.32 en el 2002.
Ahora sólo es cuestión de tiempo para verlo aterrizar en la pista de los 300 éxitos y más adelante en el Salón de la Fama de Cooperstown, para lo cual ya tiene boleto en mano.