Un soldado afgano trata de mantener el control en una calle de Kabul tras un sangriento ataque dinamitero que dejó varios muertos y decenas de heridos. (LA PRENSA /AFP / Arif Ali)

Violencia no cesa en Afganistán

Al menos 34 personas murieron ayer en atentados y emboscadas perpetradas en distintos puntos del país asiático La violencia diaria en Afganistán causó la muerte ayer miércoles de 34 personas, incluidas 22 combatientes islámicos y un gobernador provincial y sus tres hijos, informaron las autoridades locales y la OTAN. Un balance precedente cifró los muertos […]

  • Al menos 34 personas murieron ayer en atentados y emboscadas perpetradas en distintos puntos del país asiático

La violencia diaria en Afganistán causó la muerte ayer miércoles de 34 personas, incluidas 22 combatientes islámicos y un gobernador provincial y sus tres hijos, informaron las autoridades locales y la OTAN.

Un balance precedente cifró los muertos en 28, incluidos los 22 combatientes rebeldes.

En la provincia de Paktika, en el sureste de Afganistán, el gobernador del distrito de Omna, Mohamad Nader, y sus tres hijos murieron en una emboscada perpetrada por combatientes islamistas muy cerca de la frontera con Pakistán, según anunciaron el Ministerio del Interior y las autoridades provinciales.

Por la tarde, el Ejército Nacional Afgano (ANA) y las tropas de La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), que controla las tropas de la OTAN en el país, mataron a 15 insurgentes en la provincia de Paktya (este).

“Hacia las 12H50 (06H20 en Nicaragua), un grupo de insurgentes atacó una pequeña base” afgana con tiros de mortero y cohetes, indicó la ISAF en un comunicado.

Un apoyo aéreo fue solicitado por el ANA, apoyado también por tropas terrestres de la OTAN. Los combates duraron cinco horas.

Además, un cohete cayó en un campo de trigo cerca de la ciudad de Asadadad, en la provincia de Kunar, situada al este junto a la frontera con Pakistán. El cohete mató a un civil e hirió a ocho personas, principalmente niños, declaró el jefe de la Policía provincial, el general Abdul Jalal Jalal.

Poco antes, hubo enfrentamientos en la provincia de Logar, en el sur de Kabul, cuando un grupo de soldados afganos y estadounidenses entraron en unos edificios buscando combatientes vinculados a Al Qaeda, según un comunicado de ambos ejércitos.

Las fuerzas armadas querían “capturar a un combatiente del grupo Haqani”, acusado de haber organizado varios atentados en esta zona del país, precisa el documento. Al final, murieron cuatro rebeldes y otros cinco fueron detenidos.

Finalmente, en la provincia de Nangarhar (este), también en la frontera con Pakistán, un grupo de policías fue atacado por combatientes talibanes.

El enfrentamiento causó la muerte de un policía y tres insurgentes.

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